De los cuatro mercados en los que está Telefónica, Brasil es el único que funciona realmente bien. Bueno, y España, pero el mercado doméstico es tremendamente competitivo y el ajuste de personal, unido a la salida de directivos con años de experiencia en la casa, están consiguiendo que la calidad del servicio esté empeorando a marchas forzadas. Se nota, por ejemplo, en los cada vez más frecuentes pixelados durante las retransmisiones futbolísticas.

Al margen de Brasil y España, Telefónica Alemania va mal y Reino Unido va todavía peor, porque no se vislumbra un futuro mínimamente aceptable para la joint venture Virgin Media-O2.

Como decimos, las cuentas hasta marzo, publicadas este jueves, son malas. Los ingresos sólo aumentaron un 0,4%, hasta los 8.127 millones de euros, el Ebitda se redujo un 0,3%, hasta los 2.836 millones y el resultado operativo cayó un 0,7% y no superó los 1.115 millones. El beneficio antes de impuestos fue de 642 millones, un 11,6% menor al del año anterior, mientras el beneficio neto se quedó en los 411 millones, un 68,5% menos que en marzo de 2025.

La mejor noticia fue la reducción del 6% de la deuda financiera neta, hasta los 25.342 millones de euros, gracias a la venta de las filiales en Hispanoamérica. La mala noticia es que sólo se pueden vender una vez. En cualquier caso, el ratio deuda/ebitda mejoró hasta 2,7 veces, frente al 2,8 veces anterior. Tampoco es como para tirar cohetes. Conviene tener presente que el mayor temor de Marc Murtra es que las agencias de rating empeoren la calificación crediticia de Telefónica. Es una línea roja que no puede traspasar bajo ningún concepto porque le cerraría el acceso actual a los mercados, y Telefónica los necesita como agua de mayo.

Como hemos dicho al principio, Brasil registró un buen trimestre, con un aumento de los ingresos del 7,4%, hasta los 2.511 millones de euros. La filial que dirige desde hace años Christian Gebara se benefició, además, de la revalorización del real brasileño. El principal problema de Brasil es que requiere de inversiones millonarias para extender la fibra óptica por todo el territorio.

En otras palabras, Gebara ha salvado las cuentas del primer trimestre y, como adelantó Hispanidad, Murtra pretende que dé el salto y sea consejero delegado del Grupo, en sustitución de Emilio Gayo, que ya no cuenta con el respaldo de Moncloa.

Pero Gebara no está por la labor y, en cualquier caso, ya ha dejado claro que si se muda a Madrid será para tener poder absoluto, es decir, para hacer una limpia histórica de directivos de la confianza de Zapatero, principalmente, algo que Javier de Paz, número uno de esa lista, no está dispuesto a admitir.

O sea, Murtra tiene el permiso de Moncloa, pero no se atreve a enfrentarse a Javier de Paz, que ha iniciado la rebelión de los suyos.

Volvamos a los resultados: si son tan malo, ¿por qué Telefónica ha subido un 5,79% este jueves en bolsa? Por los bajistas, que apostaron a que serían todavía peores. Como no lo han sido, se han apresurado a comprar títulos ante el vencimiento de sus posiciones. Los bajistas no tienen que devolver dinero, sino acciones. Conclusión: es un repunte temporal.

Por cierto, Telefónica ha disparado el coste en medios de comunicación, lo que no implica que haya aumentado la publicidad, porque no es lo mismo: la publicidad se ve.

En resumen, la jibarización continúa y el declive se acentúa.