Sr. Director:
La defensa de la vida y de la familia, el recordatorio de que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes: la promoción de la paz y de diálogo internacional; la importancia de legislar pensando en el bien común; la libertad religiosa; la necesidad de acompañar y proteger a los migrantes. El reconocimiento del derecho fundamental a la vida del concebido y no nacido han sido las grandes líneas del discurso del Papa León XIV en su extensa y profunda intervención en el Congreso de los Diputados. Discurso aplaudido durante más de siete minutos con aparente unanimidad de los presentes, excepto los diputados de Podemos que alegaron excusas insustanciales y claramente reaccionarias, confundiendo el rábano con las hojas.
Sin embargo, el Papa León fue contundente en su defensa del gran legado de España en Hispanoamérica, en un momento muy oportuno, cuando desde México, con motivo de la visita de la presidente de Madrid Isabel Díaz Ayuso al país azteca, hiciera una defensa justa y necesaria de la defensa de Hernán Cortes, a lo que la presidenta de México Claudia Sheinbaum respondió con las mentiras obscenas de la Leyenda Negra. Mentiras que son defendidas por algunos políticos reaccionarios de extrema izquierda.
El Papa León reconoció y alabó el gran legado religioso, social, político y artístico de España citando a Cervantes, Lope de Vega, Santa Teresa los Reyes Católicos, especialmente a la Reina Isabel I y su gran defensa de los indios en su extraordinario testamento que la escuela de Salamanca convirtió en el derecho internacional de gentes, sistematizado teológicamente Vitoria. El Papa aprovechando las obras de arte del Congreso de Diputados dio una lección a los diputados.









