Henkell se hace con el 100% de Freixenet, líder mundial en vinos espumosos y del cava en España,... y seguirá con el desmantelamiento del cava y de una marca de prestigio. Recuerden que en los últimos años, ha ido apostando por el éxito del prosecco (un vino espumoso italiano), frente al estancamiento del cava, que en parte se ha dado por algunas malas cosechas en años de sequía.
Cabe recordar que Freixenet es una empresa que en 1914 fundó el matrimonio formado por Pedro Ferrer Bosch y Dolors Sala Vivé, quienes pertenecían a dos familias de tradición vinícola y tuvieron cinco hijos: Juan, Pilar, Carmen, Lola y José. Tras más de un siglo de historia y el paso de varias generaciones familiares al frente, el grupo alemán Henkell (división de vinos, espumosos y bebidas espirituosas de Geschwister Oetker Group que es propiedad de la familia Oetcker) aterrizó en Freixenet en marzo de 2018, como se temía desde unos años antes... y aprovechando las divisiones de la familia fundadora.
Los alemanes de Henkell entraron haciéndose con un 50,67% del capital por 220 millones de euros, al comprar las participaciones de la rama Hevia Ferrer y de tres de los cuatro hermanos Bonet Ferrer (21,7%) -Pilar, Pedro y Eudald-. Sin embargo, no vendieron ni los Ferrer Noguer (42%) ni José Luis Bonet Ferrer (7,25%), quien además preside la Cámara de Comercio de España desde noviembre de 2014. Poco después, al realizar una ampliación de capital, Henkell y los miembros de la familia fundadora que seguían en el accionariado (los Ferrer Noguer y José Luis Bonet) igualaron sus participaciones al 50%.
Se han dado años en que las malas cosechas provocadas por la sequía han lastrado las ventas y han llevado a tomar medidas laborales (ERTE y ERE). En 2024, Henkell Freixenet tuvo unos ingresos de 1.248 millones de euros (excluyendo el impacto de los impuestos especiales) y hace un año anunció un nuevo ERE que iba a afectar a 180 empleados (24% de la plantilla), cifra que al final se redujo a 154. Ahora, se pone fin a ocho años de gestión conjunta, en los que Bonet ha ejercido de presidente de honor y su primo, Pedro Ferrer Noguer, como vicepresidente y CEO, aunque compartía el mando ejecutivo con otro CEO, el alemán Andreas Brokemper. Pero al comprar Henkell el 50% del capital de Freixenet que aún no controlaba habrá algún cambio: José Luis Bonet seguirá siendo presidente de honor, cargo que ahora compartirá con Pedro Ferrer Noguer, mientras que Brokemper será el único CEO.
El paso delante de Henkell para controlar el 100% se produce en un contexto en el que se necesita impulsar la internacionalización, sobre todo para aprovechar oportunidades en Asia y Sudamérica; pero también hay que tener en cuenta la creciente competencia en el negocio de los vinos espumosos que está llevando cada vez a mayor concentración; los efectos climáticos en los viñedos; y los cambios en los patrones de consumo. Hace poco más de dos años, el propio Pedro Ferrer Noguer destacaba el éxito del prosecco, frente al estancamiento del cava, y señalaba que dicho vino espumoso italiano “está rejuveneciendo la categoría y está cambiando hábitos de consumo”, pues “el cava y el champán eran demasiado y más para celebrar algo” mientras el prosecco se puede tomar en el aperitivo.
Brokemper ha subrayado que sienten “la completa responsabilidad de desarrollar una marca, Freixenet, que es, de largo, el vino espumoso número uno del mundo, y que está arraigada aquí en Cataluña. Queremos fortalecer esa posición, y por ello Freixenet tendrá un papel clave en la estrategia de productos” y ha referido que seguirán “invirtiendo y desarrollando el negocio con Freixenet, llevando la marca incluso a más mercados globales, como Asia y Sudamérica”. Por su parte, Ferrer Noguer ha señalado que la venta del 50% de Freixenet no supone el abandono de la industria vitinícola, pues invertirá una parte en Ferrer Wines (el grupo de bodegas propiedad de Pedro Ferrer y su familia, y en el que también participa José Luis Bonet).












