BP ha advertido un impacto de entre 3.430 y 4.230 millones de euros en sus cuentas del cuarto trimestre por culpa de los negocios de transición energética. Al mismo tiempo, busca crecer en petróleo, y más en un contexto donde este seguirá imperando, al menos, hasta 2050, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), mal que le pese a la vicepresidenta tercera de nuestro país, Sara Aagesen, quien insistió en dejar de usar los combustibles fósiles en la última Cumbre del Clima (la COP30) celebrada en Brasil. 

El citado impacto millonario que ha reconocido la petrolera británica se debe a los deterioros relacionados, principalmente, con los negocios del segmento de gas y energía baja en carbono en el cuarto trimestre de 2025, aunque no ha dado más detalles. Eso sí, ha avanzado que la deuda neta será menor a la del tercer trimestre, sobre todo, por los ingresos obtenidos de las desinversiones, que en el conjunto del año habrían ascendido a 4.546 millones, por encima de lo previsto anteriormente.

Ante todo esto, la cotización de BP reaccionaba a la baja, con un descenso del 1%, pero a primera hora de la tarde, cambiaba de rumbo... y pasaba a subir más de 1%. Entre los motivos del cambio podría estar la evolución de la cotización del barril de Brent (que ya supera los 66 dólares) y también el hecho de que es una de las petroleras que está negociando con el gobierno mexicano y Pemex hacerse con contratos de exploración y producción en México.

Parece que BP ha olvidado ya el derrame de crudo que provocó en 2010 en el Golfo de México... y por el que el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, fue bastante crítico y hasta quería saber “qué traseros hay que patear”. Ahora no solo la petrolera británica está negociando con el gobierno mexicano que lidera Claudia Sheinbaum, más concretamente con la Secretaría de Energía (Sener), y con Pemex para participar en proyectos de exploración y extracción en varios campos de petróleo, sino también las estadounidenses Chevron y Exxon Mobil, así como las mexicanas Diavaz, Opex y Jaguar, entre otras, según informa el portal web El CEO. En las propuestas que se han presentado a la secretaria de Energía de México, Luz Elena González, se contempla que cada petrolera podría alcanzar una producción de entre 22.000 y 50.000 barriles diarios en aguas someras, aunque la producción total de los campos que les interesan rondarían los 200.000 barriles diarios. Y por cierto, no olviden que algunas empresas (entre ellas, BP) han renombrado el Golfo de México como el Golfo de América para contentar a Donald Trump

Dado el deterioro de los negocios de transición energética de BP, cabe recordar que ahora prima la economía a la ecología... y ya hay muchos fondos de inversión que presumían de ser muy verdes y están dando pasos atrás (BlackRock, JP Morgan, Goldman Sachs, ApolloBrookfield, entre otros), así como empresas. Quizás a este grupo se una la petrolera británica... y más vistos los millonarios deterioros de sus negocios de transición energética. Por cierto, hace unas semanas, anunció que Meg O’Neill relevará a Murray Auchincloss el próximo 1 de abril, convirtiéndose así en la primera CEO de la compañía.