Una vez más, y ya hemos perdido la cuenta de cuántas van, el socialista Pedro Sánchez ha confirmado que se le puede considerar con el gafe en el ámbito empresarial. Recientemente, se vio en La Moncloa con Oliver Blume, CEO del grupo Volkswagen,… y días después, uno de sus proveedores españoles, en concreto, el vasco Metal Group, ha anunciado concurso de acreedores y cierres de plantas.

El ‘buen tino’ empresarial del presidente del Gobierno ya se ha podido ver desde años atrás, con lo que pasó con el gigante aeronáutico europeo Airbus, la aerolínea low cost irlandesa Ryanair, el fabricante automovilístico japonés Nissan y su colega de sector, el estadounidense Ford. En el caso de Ford, en 2024, Sánchez presumió de que el nuevo modelo adjudicado a la fábrica de Almusafes (Valencia) “garantiza la viabilidad de la planta” y dos meses y medio después, el grupo lanzó un nuevo ERE en dicha fábrica (el cuarto desde 2020) para 1.622 empleados (34% de la plantilla, que ascendía entonces a 4.800 personas).

Este último ERE de Ford, hasta el momento, supuso: 626 despidos y un ERTE rotatorio para 996 trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2024. A esto se añadió un ERTE por fuerza mayor a principios de noviembre de ese año, tras la trágica DANA en varios pueblos de Valencia, y cuando finalizó, el Gobierno aprobó el Mecanismo Red que permitió a la planta de Almusafes establecer un nuevo ERTE más flexible desde el inicio de 2025 para los dos próximos años y que supone ciertos días al mes sin actividad, un mecanismo que se ha prorrogado seis meses más y afecta a 4.152 empleados.

Vayamos ahora a Volkswagen y uno de sus proveedores, Metal Group. El pasado diciembre, el proveedor vasco de cajas diferenciales lanzó un ERE para el 76% de la plantilla (o sea, para 139 trabajadores de los 183 que hay en total), tras haber perdido contratos con Volkswagen, que se sumaron al fin de las relaciones con Mercedes-Benz, el pasado abril. Como protesta ante el ERE, los empleados anunciaron una huelga indefinida, pero sirvió de poco. Se produjo el cambio de año y las cosas no fueron a mejor: Sánchez presumió el pasado 8 de enero de haberse reunido con Oliver Blume y de apoyar al sector automovilístico… y días más tarde, Metal Group anunció un concurso de acreedores y el cierre de plantas, porque el grupo Volkswagen le ha sustituido por un proveedor de origen chino... dentro de estrategia de reconfiguración de la cadena de suministro, con la que está deslocalizando producción fuera de Europa. 

Cabe recordar que el grupo alemán representaba más del 70% de los ingresos de Metal Group. De hecho, este cliente era clave para la planta de mecanizado Lebario, en Abadiño (Vizcaya), al representar el 100% de su carga de trabajo; y también para la fábrica de fundición situada en Legutio (Álava), donde suponí más del 70% de la actividad. En el citado ERE, el proveedor vasco de cajas diferenciales contemplaba el cierre total de Lebario, donde trabajan 48 personas; y el desplido de 91 de la fundión de Legutio. Esto dio paso al anuncio de concurso de acreedores y cierre de ambas plantas. Ahora Metal Group ha anunciado que reincorporará personal en permiso para cubrir pedidos y pagar las nóminas pendientes de diciembre. Desde los sindicatos ELA, CCOO y LAB se ha criticado que el cambio de dirección que se dio el pasado agosto, cuando se hizo con el control el fondo suizo Meteorix por solo un euro... y permitió superar un concurso de acreedores, fue “sólo de cara a la galería”,... y es que Meteorix fió la continuidad al compromiso de mantener los volúmenes a medio plazo por parte de sus clientes... y esto ya no será posible tras el adiós de Volkswagen. 

Y todo esto se produce justo cuando las matriculaciones de turismos en España subieron en 2025, sobre todo, por las marcas chinas. Sin embargo, la producción de vehículos se movió a la baja. De hecho, ha bajado un 4,3%, hasta 2.274.026 unidades, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). Y las causas principales de dicha bajada han sido la menor demanda procedente de los principales mercados europeos y la adaptación de las fábricas a los nuevos modelos electrificados.