El plan de la Unión Europea para financiar sus empresas, tanto grandes como medianas y pequeñas, pasa por titulizar el ahorro de los europeos. Un ahorro “perezoso”, según la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. “Hoy, 10 billones de euros de ahorro de los hogares se mantienen en cuentas bancarias. Y una gran parte del ahorro europeo se invierte fuera de nuestro continente”, afirmó esta semana durante una intervención ante la patronal francesa, en París.

Efectivamente, buena parte del ahorro europeo se marcha a EEUU, concretamente a los gigantes tecnológicos de inteligencia artificial. Pero también hay otra parte, perezosa, que permanece en cuentas corrientes a la vista.

Es entonces cuando surge la gran idea, tan arriesgada como poco original: impulsar la titulización como herramienta para que los bancos liberen liquidez y así puedan financiar a las empresas. ¿Recuerdan las subprime en EEUU? Pues eso.

Hablamos de 10 billones de euros, que son muchos euros. Y hablamos de algo, las titulizaciones, que son la esencia de la especulación financiera. En otras palabras, un cóctel perfecto: especulación pura y dura con billones de euros.

Porque la titulación consiste en agrupar activos financieros ilíquidos, como préstamos hipotecarios, préstamos a empresas, créditos al consumo, etc.) y convertirlos en valores negociables que pueden venderse a inversores.

Especulación a tope que puede terminar como las subprime, ya que, al cabo de los años es fácil perder el rastro de la referencia de esas titulizaciones.

Sea como fuere, esta iniciativa nos muestra la falta de ideas que hay en la Unión Europea. Que a estas alturas tengan que echar mano de las titulizaciones para fomentar que el ahorro europeo financie empresas europeas no habla muy bien de los cabeza pensantes que hay en Bruselas.