La gráfica de la cotización de Indra en bolsa, desde enero, es una sierra con muchas puntas, sobre todo desde abril. Son los vaivenes provocados por la incertidumbre en torno a la guerra de Irán y las decisiones de los gobiernos europeos, incluido el español, obviamente, sobre las inversiones en Defensa.

Ese es, precisamente, el mayor temor del presidente de INDRA, Ángel Simón: que el Gobierno de Pedro Sánchez decida finalmente destinar el presupuesto de Defensa, no a fabricar armamento en España, sino a comprarlo fuera, principalmente a Estados Unidos.

La voz de alarma la dio Donald Trump cuando afirmó, tras la cumbre de la OTAN en Ankara, que “España se ha redimido”. ¿Por qué se ha redimido si, en principio, no ha aumentado el presupuesto en Defensa hasta el 5% como exige la OTAN? ¿Será porque Sánchez le ha dicho que ese 2,1% del PIB, o buena parte de él, lo empleará para comprar armamento a EEUU y no para fabricarlo en España?

Lo cierto es que Moncloa aún no ha tomado la decisión definitiva, ojo, de la que depende, ahora más que nunca, el futuro de INDRA. No en vano, la división de Defensa disparó los ingresos un 156% durante la primera mitad del año, hasta los 698 millones de euros, tal y como muestran los resultados presentados este jueves por la compañía.

INDRA pretende liderar la industria de defensa española y europea, pero para ello depende del presupuesto público. De esta manera, mientras se aclara la situación, la compañía que dirige Josep María Recasens se ha centrado en cumplir los plazos de las entregas ya comprometidas. Hablamos de una docena de grandes contratos que han elevado la cartera de pedidos hasta el récord de 20.533 millones de euros, hasta junio. En junio de 2025 la cartera era de sólo 9.474 millones.

La compañía ha acelerado la producción de tal manera que durante el primer semestre entregó 48 unidades del vehículo blindado 8x8 Dragon que tantos disgustos le ha dado a la ministra Margarita Robles, y que son siete más que las que entregó durante el mismo periodo de 2025.

Los resultados de INDRA son buenos, partiendo de la base de que los ingresos se dispararon un 30% impulsados, principalmente, por Defensa, como hemos señalado antes. El Ebitda aumentó un 72%, hasta los 456 millones de euros y el beneficio neto fue de 219 millones, un 2,1% más. La cotización de la compañía ha llegado a subir más de un 9% durante la sesión, superando los 55 euros por acción. INDRA roza los 10.000 millones de euros de capitalización bursátil.

“Nuestra primera prioridad de gestión no puede ser otra que la excelencia en la ejecución, elevando nuestra velocidad de entrega, nuestra calidad, nuestra fiabilidad y nuestra competitividad. Pero esa excelencia solo alcanzará todo su potencial si la ponemos al servicio de una vocación y una responsabilidad inequívocas: vertebrar e impulsar el ecosistema español de Defensa, fortaleciendo sus capacidades y generando la escala necesaria para competir en un entorno cada vez más exigente”, afirmó Recasens en un comunicado.

Para lograrlo, debemos tejer alianzas sólidas y relaciones de cooperación, tanto a nivel nacional como internacional, que multipliquen nuestras capacidades, impulsen la innovación y nos permitan afrontar con éxito los grandes programas del futuro”, señaló.

Todo esto con permiso de Moncloa, claro está.