Ignacio S. Galán (73 años) está al borde de un ataque de nervios, tres días antes de celebrar su Día del Inversor en Londres, donde presentará la actualización de su plan estratégico. Y precisamente ese nerviosismo es lo que de verdad refleja la demanda a Repsol, dado que considera que sólo hay una empresa verde, que es, Iberdrola, naturalmente.

La eléctrica con sede en Bilbao ha presentado la demanda contra Repsol en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Santander por “competencia desleal y publicidad engañosa”, acusándole de greenwashing (blanqueamiento ecológico), según ha adelantado El Confidencial. Es más, este último se ha enterado de la denuncia incluso antes de que Repsol recibiera notificación de la misma este lunes.

En la demanda, entre otras afirmaciones, se recoge que “Repsol, gracias a las campañas realizadas durante los últimos años, ha conseguido situarse entre las empresas más recordadas entre los consumidores por sus iniciativas sobre sostenibilidad”. Algo que parece no gustarle a Iberdrola, que presume de ser muy verde, aún cuando aún tiene ciclos combinados de gas. También se puede ver que la eléctrica que preside Galán tiene “especial interés en que se ponga coto a las prácticas de competencia desleal”, por tanto, en limitar la competencia... vía tribunales, eso sí, y más después de haber perdido 188.172 clientes en electricidad y 4.544 puntos de suministro de gas en 2023, mientras Repsol ha ganado 246.104, según los últimos datos de la CNMC. Además, se subraya que las imágenes de Repsol sobre extracción y refino de hidrocarburos “no muestran a dichas instalaciones emitiendo gases contaminantes a la atmósfera”.

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Al hilo de la demanda de Iberdrola a Repsol, conviene recordar que Galán afronta un momento complicado y lo hace enfrentado a todos por la elevadísima deuda (47.832 millones de euros), así como un flujo de caja real insuficiente para todo en lo que se ha metido. De hecho, ya no puede seguir haciendo inversiones récord vía deuda y no le basta con rotar activos (con la transacción en México recibirá unos 5.800 millones) ni con las alianzas firmadas con Norges Bank, Masdar y GIC, sino que necesita capitalizar más la eléctrica y se ve abocado a una fusión internacional.... por mucho que en el Foro de Davos alardeara de que “analizamos todo, pero no dependemos de una compra”.

Desde Repsol la respuesta ha sido que tal denuncia carece de fundamento, destacando que se han convertido “en tan solo cinco años en una compañía multienergética, con una oferta comercial única en España que incluye ahorros a sus clientes y capacidad para satisfacer las necesidad energéticas y de movilidad”. Consideran que su estrategia y propuesta de valor “han generado nerviosismo en Iberdrola, una empresa que no está acostumbrada a manejarse en un marco competitivo, sino más bien a depender de las reglas propias de un mercado eminentemente regulado”. Asimismo, insisten en que seguirán creciendo en clientes de electricidad y apostando por soluciones energéticas de presente y de futuro, como los combustibles renovables, “que son vistos por parte de algunos, entre ellos Iberdrola, como una amenaza al discurso, falso, de que la electrificación es la solución única para reducir las emisiones de CO2 en el transporte”.

Resulta curioso que la líder en clientes de electricidad (Iberdrola), con 10,18 millones de clientes y una cuota del 33,7%, denuncie a la cuarta comercializadora (Repsol), con 1,54 millones de clientes y una cuota del 5,1%... y a los que hay que sumar los adquiridos con la compra de CHC

En relación a los clientes de electricidad, resulta llamativo que la líder (Iberdrola), con 10,18 millones de clientes y una cuota del 33,7%, denuncie a la cuarta comercializadora (Repsol), con 1,54 millones de clientes y una cuota del 5,1%... y a los que hay que sumar los adquiridos con la compra de CHC, de forma que en total supera los 2,1 millones. Y en puntos de suministro de gas, Iberdrola se coloca como la tercera, tras Naturgy y Endesa, con 1,212 millones y una cuota del 15,2%, frente a Repsol, con 307.039 y una cuota del 3,8%.

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Claro que no es la primera vez que en los últimos tiempos la eléctrica critica a Repsol. Hace casi dos meses, Galán atacó a las petroleras con un lenguaje plagiado de Teresa Ribera: cargando contra los combustibles fósiles y contra los “retardistas”... y este término lo había usado precisamente la vicepresidenta ecológica para criticar a Josu Jon Imaz, CEO de Repsol. Además, en días previos al ataque de Galán, Iberdrola refirió en las redes sociales que “el petróleo y los combustibles fósiles contaminan”... aun cuando la petrolera británica BP es su socia en puntos de recarga para coches eléctricos y olvidando que también se dedica a combustibles fósiles porque tiene ciclos combinados de gas. ¡Olé!

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Eso sí, no está de más que Galán e Iberdrola, que tanto presumen de verdes, recordaran que Repsol fue la primera empresa de su sector en comprometerse a alcanzar las cero emisiones netas de carbono en 2050 y lo hizo en diciembre de 2019. Por su parte, Iberdrola se comprometió a la misma meta tras la Cumbre del Clima celebrada en París en 2015.