Los progresistas, casi todos de izquierdas, aunque se incrementan los progres de derechas, están muy preocupados porque los jóvenes votan a Vox. No lo entienden, están desolados.

Y aún más preocupados andan tras conocerse las conclusiones de un informe demoscópico que acaba de concluir que 4 de cada 10 jóvenes se declaran contra el feminismo. La verdad, a mí, tal y como está el patio, me parecen pocos. 

Por una parte, los jóvenes, y las jóvenes, contemplan cómo toda desaprensiva encuentra un filón en el acoso sexual para hacer daño al varón y llegan a la conclusión de que si esto es el feminismo, yo me borro.

 

Mientras, toda mujer honrada, también las jovencitas, se niega a vivir de favor. Les puede gustar ser valoradas, pero por sus propios méritos no por su condición sexual. 

Después de 30 años de feminismo homicida -sí, homicida, que el feminismo ha sido el gran promotor del aborto- el movimiento ha entrado en crisis. Entre la juventud, donde suelen empezar los terremotos que luego se expanden a otros segmentos. ¡Laus Deo!

Pero los progres están cada día más ciegos.