Nvidia aumentó los ingresos un 85% durante su primer ejercicio fiscal, hasta los 81.620 millones de dólares, y ganó 58.321 millones, un 210% más que un año antes, según las cuentas difundidas por la compañía durante la tarde del miércoles.
Junto a los buenos resultados, la compañía que fundó y dirige Jensen Huang anunció un aumento del dividendo hasta los 0,25 dólares, frente al 0,01 dólares anterior, pagadero el próximo 26 de junio. Y por si eso fuera poco, mejoró las previsiones de facturación del segundo trimestre fiscal, hasta los 91.000 millones de dólares, frente a los 86.840 millones previstos anteriormente. Y para rematar la faena, la compañía anunció una recompra de acciones por 80.000 millones. Casi nada.
Pues bien, a pesar de todo esto y a pesar de ser, de facto, un monopolio -domina entre el 75 y el 90% del mercado mundial de chips de IA- la cotización de la multinacional cae este jueves en bolsa más de un 1,5%. Tranquilos, la capitalización bursátil apenas se resiente y su valoración ronda los 5,3 billones de dólares.
Sea como fuere, algunos analistas apuntan a que las mejores perspectivas ya estaban descontadas -un argumento muy original-, al aumento de la competencia, entre otros de Google y Meta, y al aumento de los costes. En cualquier caso, no deja de ser un caso singular.
“Nvidia se encuentra en una posición privilegiada en el centro de esta transformación (de la IA generativa), al ser la única plataforma que funciona en todas las nubes, impulsa todos los modelos de código abierto y de vanguardia, y se adapta a cualquier entorno donde se produzca IA, desde centros de datos hiperescalables hasta el borde de la red”, afirmó Huang.










