El mismo día que la Audiencia Nacional imputó al expresidente Zapatero, el consejero delegado de Telefónica acudía a un acto organizado por Expansión, en Alcalá de Henares. Durante su intervención, Emilio Gayo defendió el Plan Estratégico ‘Transform & Grow’, presentado el pasado 4 de noviembre con un descalabro en bolsa del 13%. Para Gayo, sin embargo, el objetivo del plan es crear una compañía “transparente, creíble, que construya crecimiento”.
Esto es bello e instructivo porque se ha producido mientras agentes de la Udef registraban el despacho de Zapatero y la sede de la empresa de sus hijas, ambos en Madrid. El juez les atribuye a los tres el cobro de unos dos millones de euros en el caso Plus Ultra.
Sea como fuere, esta no es la única trama que rodea al expresidente socialista. Conviene recordar que ZP es el representante de Huawei en Europa y líder sin cargo en Telefónica, empresa con la que Huawei tiene contratos importantes a pesar del veto de EEUU y Bruselas.
En este contexto, y como adelantó Hispanidad, Marc Murtra tiene el permiso de Moncloa para cesar a Emilio Gayo, el mismo que este martes ha elogiado los cambios realizados en Telefónica, pero no se atreve. Ahora, sin embargo, la imputación de ZP abre una grieta que podría desembocar en la salida de Javier de Paz y del propio Gayo, ambos zapateristas de pro.
La estrategia de Murtra, no obstante, será la misma que utiliza Pedro Sánchez: de puertas afuera, todos con Zapatero; pero de puertas adentro, ZP es el cortafuegos, es decir, si cae será un apestado más, como Ábalos, Cerdán o Koldo, y Sánchez negará conocerle personalmente.
Así las cosas, la caída de Zapatero sería buena para Murtra al despejarle el camino para cesar a De Paz y Gayo, pero sería mala para el zapaterista número uno, el citado Javier de Paz. En definitiva, la imputación de ZP tiene su derivada, y no pequeña, en Telefónica. Atentos a lo que viene.












