El viernes 13 de enero la agencia rebajó dos escalones la nota de la deuda española

 

¿Recuerdan que el viernes 13 de enero la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor's (S&P) rebajó dos escalones la nota de la deuda española, hasta dejarla en 'A', equivalente a un notable? Era la cuarta ocasión en que S&P rebajaba la calificación de España en los últimos tres años.
Pues bien: el Tesoro español ha colocado hoy 4.880 millones de euros en letras a 12 y 18 meses y a tipos más bajos -en torno al 2% frente al 4% último- que en la anterior subasta, todo un éxito, dado que se esperaba captar entre 4.000 millones y 5.000 millones de euros. La demanda, además, ha vuelto a ser muy elevada y ha superado los 16.000 millones.

En concreto, el Tesoro ha colocado 3.007 millones en letras a 12 meses a un tipo de interés medio del al 2,049% desde el 4,050% de la anterior emisión; y ha emitido 1.873 millones en letras a 18 meses a un 2,399% frente al 4,226% registrado en la subasta del 13 de diciembre.

Quizá es que los mercados estén poniendo en su sitio a las agencias de calificación estadounidenses y comienzan a no fiarse de ellas, como debería ser, tras el ridículo que hicieron en la crisis financiera. Como decíamos ayer,  la solución sería que toda Europa se pusiera de acuerdo y se dejase de contratar a estas agencias, tanto los estados como las empresas.

Pero es que, además, Standard & Poor's anunció ayer que ha rebajado la nota del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que pasa de triple A a AA . Y la agencia recibió varios varapalos: uno, del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, quien aconsejó a todos los agentes del sistema a "aprender a funcionar sin las agencias de calificación o a hacerlo con mucha menos dependencia mecánica". "Todas las agencias han sufrido una pérdida de reputación y nunca comentaré las calificaciones en sí".

El siguiente palo le llegó del ministro de finanzas alemán Wolfgang Schäuble, quien dijo: "No creo que Standard & Poor's comprenda realmente lo que hemos puesto en marcha en Europa". "Tengo la sospecha de que las agencias (de calificación) compiten entre sí para centrar la atención".

Por su parte, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, le dio otro toque: "No nos volvamos locos". "No son las agencias de calificación las que tienen que definir las políticas económicas".

¿El comienzo del fin de las agencias de calificación? A lo mejor no, pero quizá sea el momento de crear unas nuevas.

José Ángel Gutiérrez

[email protected]