• Esto es, a obligarles a mantener abierta la central nuclear por interés general.
  • Afirma disponer de todo el aparato normativo necesario para aplicar una norma similar a las de la militarización de los controladores.
  • Y al mismo coste: el Gobierno argumenta que se trata de una central amortizada que no puede dejar de producir.
  • Puede funcionar 10 años más. Sus pares en el mundo, aseguran en el Ejecutivo, han obtenido prórrogas de hasta 20 años.
  • Zapatero la cerró y ahora que el PP le contradice es Nuclenor quien se niega a explotarla.

Ya habían saltado chispas entre las eléctricas y el ministro de Energía, José Manuel Soria (en la imagen), a cuenta de la reforma energética, más bien fiscal. Pero la central nuclear de Garoña ha colmado el vaso. Soria ha acusado a sus propietarios, Endesa e Iberdrola de "chantaje", nada menos. La verdad es que el verde Zapatero decretó el cierre de Garoña (650 MW) mientras el menos verde Mariano Rajoy mantuvo su continuidad, al menos por 10 años, tal y como aconsejaba el Consejo de Seguridad Nuclear.

Por entonces es cuando a Endesa e Iberdrola empiezan a no salirles las cuentas y se vuelvan atrás. Aseguran que los nuevos impuestos a la generación decretados por Soria hacen inviable Garoña. Y Soria se ha cabreado.

La noticia es ésta: desde el Ministerio de Industria han hecho llegar a Endesa e Iberdrola que Garoña debe seguir abierta. Y si no lo hacen, el Gobierno amenaza con empelar toda la normativa sobre el suministro energético como valor estratégico de interés nacional. Algo parecido a la militarización de los controladores realizada por el ministro zapatista José Blanco. Vamos, que siguen ustedes operando por narices.

En Industria, insisten en que Garoña está totalmente amortizada y que, con la misma remuneración actual, puede ser rentable, incluida la inversión en reforzamiento y los gastos de mantenimiento, que son mínimos y de combustible, que no son mínimos.

Y por seguridad no hay que preocuparse: el CSN le dio el visto bueno e incluso sus pares en Estados Unidos han sido agraciados, no ya con 10 sino con 20 años de prórroga.

Algo queda caro: ni Galán ni Prado quedarán para comer estas navidades con el ministro de Energía José Manuel Soria.

Miriam Prat

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