Empieza a resultar ligeramente molesta la actitud de saharauis y españoles pro-saharauis, que constantemente culpan a España, no menos que a Marruecos, que es quien les tiene bajo su yugo, de su precaria situación.

Observen el siguiente artículo recogido en una web antimarroquí, como apoyo a una tesis de lo más sorprendente: la nueva imagen de la Casa Real -la foto de los Tres Reyes- olvida citar, hoy 30 años después, el asunto Sahara.

Comprendo que estar masacrado por un tirano disfrazado de demócrata, como es Mohamed VI, es duro pero esta mariachi progre parece olvidar que ellos fueron los aliados de su actual opresor, Marruecos, en la descolonización del Sahara. Apoyaron con entusiasmo la Marcha Verde, una repugnante iniciativa de Hassan II, que colocaba a los civiles ante las bayonetas de los soldados españoles. Si fueran marroquíes habrían disparado sin ningún problema, pero como eran gente civilizada, es decir, españoles, no lo hicieron y tuvieron que retirarse vergonzosamente del territorio ocupado.

Exigirle ahora a España, el enemigo de los saharauis -que ya nos traicionaron varias veces a lo largo del siglo XX-, que meta en vereda a su opresor, Marruecos, cuando ellos nos expulsaron de allí, es como si la India reclamara ahora al Reino Unido que les protegiera del terrorismo paquistaní en la disputada región de Cachemira.

Y llevar el embuste hasta el límite de achacar que la cuestión saharaui no aparezca en la nueva imagen de la Casa Real es cosa de mucha risa.

Los saharauis exigen que España solucione sus problemas con Marruecos. ¡Pero si fueron ellos los que nos echaron de allí aprovechando el momento de la delicada Transición española a la democracia, con Franco agonizante y un Juan Carlos I novato, sin apoyos y en situación de máxima debilidad!

Conclusión: ¿España debe ayudar a los saharauis perseguidos por Marruecos? Sí, pero no porque estemos en deuda con ellos sino por dos razones: ayudar a unos perseguidos y fastidiar a Rabat, cuya política exterior consiste en fastidiar a España en Canarias, en Ceuta y Melilla, utilizando a los pobres negros desposeídos para lanzarlos contra Europa como si fueran misiles. Es el nuevo esclavismo de las pateras y del esclavismo que rodea las rejas de Ceuta y Melilla, todo ello patrocinado por Mohamed VI. Es hora de militarizar ambas plazas, también para reactivarlas económicamente, y es hora de fastidiar a Marruecos en el sur con una causa justa por bandera.

Pero, eso sí, no es una responsabilidad de España, señores saharauis. No tienen ustedes ningún derecho a exigirnos nada a los españoles. Nos han traicionado demasiadas veces.

Eulogio López

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