• Todo ello con una inflación que roza el 2%.
  • La reforma laboral mitigó la ultra-actividad pero no ha ocurrido nada: se sigue firmando convenios a buen ritmo.
  • Pero eso sólo importa a los sindicatos. Lo que preocupa a todo el mundo es la reducción de salarios mientras el consumo se despeña.

No entiendo por qué Europa nos anima a reducirnos los salarios cuando ya lo hacemos nosotros solos. Balance de la Seguridad Social hasta julio: con una inflación que ronda el 2%, la subida salarial media fue del 0,65%, es decir, que los trabajadores continúan perdiendo poder adquisitivo.

Es más, urge ahora que el Gobierno afronte una subida del salario mínimo interprofesional, que es, justamente, lo que Fátima Báñez (en la imagen) no piensa hacer. Seguro. La explotación laboral es una de las marcas de nuestro tiempo.    

Por otra parte, la firma de convenios o la renovación de convenios antiguos, tanto de empresas como demográficos o de sector (supraempresariales) marchan a buen ritmo. Las sospechas de los sindicatos sobre el efecto de la reducción de la ultraactividad (renovación automática de convenios no negociados), obra de la reforma laboral, no se han visto confirmadas.

Miriam Prat

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