• A pesar de las advertencias del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, lo cierto es que Florentino gana y el Gobierno pierde.
  • Y los bonistas respiran tranquilos: en noviembre recibirá lo suyo.
  • La factura que pagarán los consumidores alcanza los 1.400 millones de euros.
  • Mientras, el presidente de ACS busca vender sus renovables, que acumulan una deuda que ronda los 2.900 millones de euros.

No hay quien pueda con Florentino Pérez. Ni los March, ni los Albertos… ni el Gobierno. Éste último -el Ejecutivo-, además, repite derrota: en verano se doblegó ante las presiones del presidente del Real Madrid (y del Barça) para no sacar adelante la ley que regula los derechos de retransmisión de la Liga de Fútbol.

Lo de ahora es peor, sobre todo para los consumidores, que tendrán que pagarle a Florentino su fracaso empresarial en el almacén de gas Castor (en la imagen). Y no es una broma. El error del presidente de ACS nos va a costar 1.400 millones de euros. La verdad, así da gusto hacer negocios. Si sale bien, me forro, y si sale mal no importa: me indemnizan los consumidores, por orden del Gobierno.

Recuerden, además, que el presupuesto inicial del proyecto era de 400 millones de euros. Al final, los sobrecostes se dispararon hasta alcanzar los 1.400 millones que ahora pagarán los consumidores. La propuesta del Gobierno para hacer frente a esta cantidad, según El Economista, es incluir un nuevo concepto en el recibo del gas.

Por su parte, los bonistas que compraron los 'proyects bonds' -a través de la sociedad Watercraft Capital- para financiar el Castor pueden respirar tranquilos: en noviembre recibirán el pago previsto.

De nada han servido las advertencias del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, que repitió por activa y por pasiva que el Ejecutivo estaba trabajando para que no fueran los consumidores los paganos de la historia. Pero una vez más ha demostrado que se le va la fuerza por la boca.

Superado el Castor, el presidente de ACS afronta estos meses la venta de los activos renovables de la compañía, cuya deuda ronda los 2.900 millones de euros, pero que no se contabiliza en la deuda del grupo (5.812 millones) porque son activos disponibles para la venta. El problema es que en cuatro años no ha logrado desprenderse de ellos. Tal vez deba rebajar su precio (3.161 millones de euros). Pero entonces ganaría menos.

Pablo Ferrer

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