Esta lacra social es una amenaza para la salud pública de todo el universo. El uno de diciembre se conmemora el Día Mundial del Sida.

 

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja, divulgó una investigación titulada "La desigualdad agudiza la pandemia de VIH; Enfoque especial en la respuesta de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de América Latina y el Caribe".  

En este informe se insiste en la necesidad de apoyar a los grupos más vulnerables para reducir las tasas de infección por el sida. Por otra parte la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ha divulgado, entre otras, una campaña publicitaria bajo el eslogan: "Las drogas no sólo perjudican a quienes las consumen".  "Todo tiene un precio". Busca concienciar a la sociedad sobre la presencia de los estupefacientes como un producto que lleva al despilfarro. La idea creativa de la acción descansa sobre la aseveración: "Lo más peligroso de las drogas es olvidarnos de lo que realmente son".

La droga se trajina en un entorno marginal de indigencia y malaventura. Son las chozas en las que residen otros tantos clanes que vegetan en situaciones quebradizas. La totalidad de los que constituyen estos núcleos son hispanos de etnia calé, a esa población se le ha ido uniendo, con el arribo del éxodo, lusitanos, rumanos, de la misma estirpe procedentes del Este de Europa, musulmanes y subsaharianos.

En estos suburbios de chamizos pocos alcanzan las cuatro décadas de existencia. Se conservan más de 2.000 chiringuitos clandestinos y unos 40.000 mortales de distintas patrias. Lo endeble y frágil de las edificaciones, la escasez de manga de agua potable, de luminaria y de las exiguas condiciones sanitarias, más la depauperación, son el entorno rutinario. Asombra mirar a los críos contentos, andrajosos o desnudos, indiferentes a su cruel realidad, retozando entre la bazofia y los acopios de basura.

El espectáculo es tan maléfico que estremece el corazón. Es una humanidad aparte, son ajados moradores que han renunciado a la lucha por su acomodo. Con el estigma que provoca la marihuana, la fijeza hueca, y apenas sin mantenerse firmes, se mueven amasando jeringuillas usadas, para canjearlas por otras sin estrenar y trajinarlas. El vacío de Dios, ¿no lleva a la desesperanza? La desesperanza conduce a la deshumanización.

El hombre sin Dios se deshumaniza y se hace enemigo hasta de sí mismo. Clemente Ferrer [email protected]