Si lo logra, al titular de Economía le pondremos una medalla. No es la reforma que a mí me gusta.

La única reforma bancaria en la que creo consiste en que el Gobierno asegure el dinero de los depositantes en caso de quiebra bancaria y que deje caer a los inversores de todo tipo; el inversor ha arriesgado y ha perdido. Pues se siente.

Ahora bien, si partimos de que casi todos los gobiernos del mundo han optado por la alternativa de no dejar caer a ningún banco y salvarlos de distintos modos, entonces caben dos alternativas: con ayudas públicas o sin ayudas.

Pues bien, el Gobierno Rajoy ha decidido no cerrar ningún banco pero que los bancos se salven a sí mismos. No está mal, pero sólo hay un problema: ¿Cuántos lo conseguirán y cuántos no?

Por lo demás, el PSOE ha quedado fatal. El Gobierno que ha otorgado esquemas de protección de activos -ese sí que es dinero de todos para los banqueros, dinero que nadie recuperará- se atreve ahora a poner condiciones al PP asegurando que no está dispuesto a tolerar que se pague un euro de dinero público para sanear la banca. Tiene narices la cosa.

Eulogio López

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