Empresarios y periodistas califican de 'demagogos' a quienes -por ejemplo Hispanidad- consideran que congelar el salario mínimo en los 641 euros brutos al mes por una jornada semanal de 40 horas resulta inadmisible.

Con esa cantidad no sólo no se puede formar una familia sino que difícilmente puede vivir una persona.

Por ejemplo, el diario Expansión ha publicado -jueves 29- un editorial al respecto, en el que se advierte que la congelación es pertinente "No sólo por las subidas obligatorias a los trabajadores cuyos salarios están referenciados a este indicador, sino también por el efecto arrastre que provoca en aquellos otros -la mayoría- que están por encima de ese nivel, actualmente fijado en 641,4 euros".

Pero hombre, muchachos de Expansión, es que de eso se trata, de elevar los salarios bajos en un país de salarios bajos y con una diferencia injusta entre salario mínimo y salario medio -que también es bajo-. Si las ganancias de competitividad se consiguen -y así se están consiguiendo en España- a costa de salarios de subsistencia nos aproximamos al modelo chino: una economía rebosante de liquidez, todopoderosa... cuyos ciudadanos se mueren de hambre y de asco.

El objetivo de una política económica no puede consistir, no sólo, en la estabilidad de las cuentas públicas sino le satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos.

Y por favor, no fastidien con el sofisma de enfrentar la subida del salario mínimo con la creación de empleo. Oiga, que estamos hablando de salarios de subsistencia que, encima, no hacen otra cosa que aumentar la economía sumergida. ¿O es que un empresario va a dejar de contratar por el hecho de que tenga que pagar 10 euros más al mes (esa fue la última subida del SMI) a sus trabajadores? Si así es, ¡menuda porquería de negocio!

No lo duden, cuando el rico -y los corifeos de los ricos- te llaman demagogo es que has dado en el clavo.

Eulogio López

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