• Mientras GNF aplaude la reforma Soria, Ignacio Galán insiste en que todas las divisiones crecen "menos España".
  • Ya tuvo un altercado con el Ejecutivo Rajoy.
  • Con un Julián Martínez-Simancas en alza y con Fernando Bécker dedicado al negocio, la opción por el distanciamiento respecto al Gobierno no decae.
  • Y en el CEC se acusa a Galán (bueno, y a Ana Botín) de escasa colaboración a la hora de vender la marca España.
  • A pesar de las críticas, lo cierto es que España sigue aportando más de la mitad del beneficio al Grupo.

El martes, el ceo de Gas Natural Fenosa (GNF), Rafael Villaseca, sorprendía a los presentes con un elogio a la reforma eléctrica (reformas, más bien) del ministro de Energía, José Manuel Soria: tras muchas críticas, por el mordisco que esa reforma ha dado a la cuenta de resultados, Villaseca reconocía que era necesaria para acabar con el déficit de tarifa.

Un día después, miércoles, Ignacio Galán (en la imagen), presidente de Iberdrola, la primera eléctrica española, muestra un rostro bien distinto. El impacto de la reforma sobre las renovables, por ejemplo, sobre la menos mala de todas ellas, la eólica, donde Iberdrola es líder mundial, se sigue notando. Y claro, eso duele. 

Al final, Galán se vuelve a situar una vez más, enfrente del Ejecutivo Rajoy. Incluso asegura que se pensará mucho nuevas inversiones en generación en España. Esto no deja de ser una tautología, dado que hay sobreoferta. Nadie invierte en generación en España con una demanda lánguida y con una reforma que -no mucho, no se crean- ha reducido las subvenciones a las renovables. Es más, lo peor de la reforma Soria no es que reduzca dichas primas (ojalá hubiera acabada con ellas) sino en que le sube los impuestos, tasas y cánones a todos, sean tradicionales o renovables.

El caso es que Galán vuelve a situarse -again- frente al Ejecutvo Rajoy. En ello ha tenido algo que ver el fortalecimiento de Julián Martínez Simancas en Corporación y el nombramiento de su adversario, Fernando Bécker, como presidente de Iberdrola España. Un puesto importantísimo, al frente de la principal división de Galán (por mucho que la critique) pero que aleja al compañero de colegio de Mariano Rajoy y principal enlace de Iberdrola con el PP, de los puestos de decisión corporativa. 

¿Qué preludia esto? No tengo ni idea, pero lo cierto es que ha sido un ejercicio de consolidación de perímetro. En cuanto al negocio, eso es lo más relevante de 2014 y el mercado, claro esperaba más. Políticamente ya veremos cuáles son la consecuencias, que entramos en año electoral. En cualquier caso, mientras Alierta, FG, Fainé, Frufau, la primera línea del CEC, están empeñados en vender la bonanza económica española, Galán -bueno y la impredecible Ana Botín, se muestran más reticentes a lo que ya se conoce como "colaboracionismo" con el Estado. O sea, con el PP de Rajoy.

Eulogio López

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