Sorprendida y asombrada anda la humanidad, en su totalidad manifiesta, por el agasajo de Donald Trump (y Melania, no lo olvidemos) al mayor tirano del mundo, el chino XI Jinping, uno de nuestros peores ciudadanos globales.
¿Qué intenta Donald Trump con tanta alabanza a Xi Jinping? Pues muy sencillo: evitar la III Guerra Mundial nuclear. ¿Es esto posible? Por supuesto que lo es. Jinping es un personaje satánico, de los que sueltan aquello de que la humanidad debe elegir entre la paz y la guerra... Naturalmente, su paz consiste en que aceptes la colonizaciòn china de Europa, madre de Occidente.
¿Comienza un nuevo mundo? No, comienza una nueva guerra fría, que tendrá por objeto los aranceles. Con esa guerra, Donald Trump detiene el poder chino sin una gota de sangre. Al menos hoy, mañana ya veremos
La pregunta de la actual crisis de la civilización es: si Occidente y Oriente, Estados Unidos y China, iniciaran esa guerra global, ¿de parte de quién se pondría Pedro Sánchez? Porque él sí que acepta que los europeos nos convirtamos en esclavos de la gran China.
No es una chuminá. Quiero decir que la civilización occidental no estaba tan resquebrajada desde hace siglos. Y la culpa no es de Donald Trump, la culpa es de que Occidente ha abjurado de Cristo. Precisamente, ha sido Donald Trump el que ha devuelto a la política los principios cristianos.
¿Comienza un nuevo mundo entre Pekín y Washington? No, comienza una nueva guerra fría, que tendrá por objeto los aranceles. Con esa guerra, Donald Trump detiene el poder chino sin una gota de sangre. Eso es bueno pero pensar que el mundo ha avanzado hacia la paz... más bien habrá que decir que el mundo ha dejado de caminar hacia el conflicto. Al menos hoy, mañana ya veremos.
¿Qué intenta Donald Trump con tanta alabanza a Xi Jinping? Evitar la III guerra mundial nuclear. Pero no tengo claro que ese sea el camino.