Discurso cristiano de Donald Trump ante la Asamblea General de Naciones Unidas (escuchar audio adjunto). Vanidoso, como todos los suyos, aunque mucho menos vanidoso y menos ridículo que el del turista neoyorquino, José Manuel Albares, que las redes sociales, que no desperdician nada, han comparado con Paco Martínez Soria.
Un discurso para escuchar con calma: "las mismas personas que aseguraban hace 10 años que el cambio climático terminaría con el planeta nos dicen ahora que la IA terminara con la humanidad". Pues verán: ni el cambio climático es el final ni la IA nos va a matar.
Pero hay más: "no a la locura" de la ideología de género.
Y una pregunta, tremenda, para la desastrosa sección de Derechos Humanos: el presidente norteamericano se pregunta si el Comité de Derechos Humanos "no tiene nada que decir acerca de la persecución de cristianos en todo el mundo". Al parecer, no.
Ningún político mundial se atrevería a plantear esta cuestión aunque todos saben que lo que dice es cierto.
Pedro Sánchez, el nuevo Mahatma Gandhi, nos habló de la paz en el mundo y del multilateralismo. Por cierto, ¿qué tiene que ver el multilateralismo con el orden basado en reglas? Reglas ha habido siempre
Nada que ver con la intervención de Pedro Sánchez, el nuevo Mahatma Gandhi, que en el pleno de la Asamblea nos habló de la paz en el mundo y del multilateralismo. Por cierto, ¿qué tiene que ver el multilateralismo con el orden basado en reglas? Reglas ha habido siempre. El problema es que se enfrentan patriotismo y globalismo.
Se despide -¡Menos mal!- el secretario general, Antonio Guterres, se despide como el secretario general más del gusto del Nuevo Orden Mundial. Toda su alocución (ver documento adjunto) fue un reproche a quien, como Estados Unidos, aunque sin citar, no le han permitido convertir Naciones Unidas en un mundo desunido por la locura progresista, a la que es tan aficionado. La ideología, creo de Guterres se concreta en una adoración acrítica a lo que él llama derecho internacional, al que venera pero que no ha servido sino para asentar tiranías que, no sólo no avanzan hacia la libertad, sino que nadie se atreve ni a cuestionarlas. El mejor ejemplo es China.
Antonio Guterres se despide como el secretario general más del gusto del Nuevo Orden Mundial, basado en un derecho internacional al que se venera pero que no ha servido sino para asentar tiranías que, no sólo no avanzan hacia la libertad, sino que nadie se atreve ni a cuestionarlas. El mejor ejemplo: China
Por cierto, con motivo de la asamblea general, en Nueva York, un millar de manifestantes pedían la caída del Régimen de los ayatolás "sin injerencia externa". Pues, sin injerencia externa, queridos amigos, llevan casi medio siglo de fanatismo tiránico. Como buenos partidarios de derecho internacional piensan que la libertad llega por sí sola: qué curioso. Aunque no mucho. Después de todo, el maniqueísmo esa fiebre del intelecto, se inventó en Persia.
Al menos, el presidente norteamericano Donald Trump removió la asamblea de Naciones Unidas, la Asamblea General con un discurso cristiano. Trump será lo que sea, pero ha traído el cristianismo de vuelta al foro político.