Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales.

Esta persecución a los cristianos está aumentando en los últimos tiempos y en muchas partes del mundo, tal y como recogen varios informes, como el de la ONG evangélica Puertas Abiertas, el del Observatorio sobre Intolerancia y Discriminación contra Cristianos en Europa (OIDAC), o el de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Esta semana empezamos en Níger donde, según, precisamente, el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), “tras el golpe militar de julio de 2023, los obispos de África Occidental —en particular, los de la Conferencia Episcopal Regional de África Occidental (CERAO), Burkina Faso-Níger y Nigeria— hicieron un enérgico llamamiento contra la intervención militar y el derramamiento de sangre. Advirtieron que el país corría el riesgo de convertirse en una «segunda Libia» e instaron a todas las partes a dar prioridad a la paz y al diálogo. Su llamamiento, un gesto de solidaridad espiritual y unidad regional, destacó la oración como punto de partida para la reconciliación y pidió una resolución pacífica para evitar más sufrimiento en el Sáhel. Dos años después del golpe de Estado, la situación en Níger sigue deteriorándose, con un número creciente de ataques que afectan a las comunidades religiosas, como el asalto perpetrado en marzo de 2025 contra una mezquita de Fambita, en Tillabéri. En el ámbito político, el distanciamiento del Gobierno respecto a sus socios occidentales suscita mucha preocupación sobre el futuro de los derechos humanos en el país. Las condiciones, especialmente para los cristianos y los musulmanes que no aceptan la ideología islamista militante, siguen siendo extremadamente difíciles. Las perspectivas para la libertad religiosa en Níger son negativas”.

En ese contexto, la fundación pontificia ACN ha entrevistado al misionero Pier Luigi Maccalli, que fue secuestrado en Níger el 17 de septiembre de 2018 y trasladado al otro lado de la frontera, a Malí.

“Cuando me di cuenta de que mis secuestradores no eran delincuentes comunes, como había pensado al principio, sino yihadistas, fue como recibir un golpe en el estómago. Sentí como si una enorme piedra hubiera caído sobre mí y me aplastara. Era un peso demasiado grande y lloré de desesperación. Recuerdo que cada día partíamos en motocicleta, alejándonos cada vez más de los lugares que conocía, y mi angustia crecía al comprender que sería cada vez más difícil escapar”, señala.

"Incluso recibí amenazas explícitas. Fue el 23 de mayo, lo recuerdo perfectamente, cuando un yihadista me dijo: «A la primera oportunidad te meteré una bala en la frente». Y no estaba bromeando. Pero me dije que, incluso si me quitaba la vida de forma repentina, podía considerar cumplida mi vida misionera. El año anterior al secuestro habíamos inaugurado una nueva iglesia en Boamanga e hice escribir las siete obras de misericordia espirituales y corporales en las siete puertas de entrada. Me dije que ese era mi testamento para la comunidad. Todo aquel que entre en esa iglesia recordará que dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, visitar a los enfermos y a los presos, vestir al desnudo y ayudar al necesitado… Es el camino para entrar en el Reino de Dios. Al final de la vida seremos juzgados por el amor”, afirma el padre Maccalli.

"Esta prueba cambió mi visión de la vida, de la misión y de Dios. A través de esta experiencia aprendí a conocerme mejor y a comprender mis propias fragilidades. Entendí hasta qué punto el mandamiento de Jesús de amar a nuestros enemigos es exigente y decisivo. Confieso que estas palabras me interpelaron profundamente durante mi cautiverio y me preguntaba: «¿Cómo puedo amar a estas personas que me han quitado la libertad, me han mantenido encadenado cada día y me han amenazado de muerte?». Solo cuando fui capaz de decir, junto al hombre en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», pude comprender plenamente la nueva lógica de las Bienaventuranzas. Mi libro se centra en la paz que nace de la lógica del Sermón de la Montaña de Jesús”, explica el sacerdote.

"Sentía una profunda compasión por mis captores. Son jóvenes adoctrinados por vídeos de propaganda y marcados por una enorme falta de educación. Me entristecía ver que aquellos jóvenes, por cuyo mejor futuro yo había entregado mi vida, desperdiciaban la suya por un ideal de muerte y violencia. Sentí una sensación de fracaso como misionero. Y descargué mi ira contra Dios; me sentía como Job discutiendo con Él”, llega a explicar en otro momento.

Nuestro siguiente destino es Burkina Faso donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), “las perspectivas para la libertad religiosa siguen siendo muy preocupantes. El país se enfrenta a una de las crisis humanitarias más graves del mundo, provocada por la inseguridad arraigada, la pobreza generalizada y la fragilidad institucional. Más de dos millones de personas se han visto desplazadas internamente, muchos como consecuencia directa de la violencia por motivos religiosos. Tanto las comunidades cristianas como las musulmanas han sufrido devastadores ataques yihadistas, y cada vez se cometen más ataques contra lugares de culto durante los servicios religiosos. Es frecuente que secuestren o asesinen a líderes religiosos, a menudo con impunidad. A pesar de los discursos oficiales que sugieren que se han logrado avances, hasta ahora el Gobierno no ha logrado restablecer la seguridad básica ni proteger el derecho al culto, lo que suscita serias preocupaciones para los próximos dos años”.

En ese contexto, Puertas Abiertas está realizando una labor de ayuda a los cristianos perseguidos, mediante atención psicológica y cuidados postraumáticos.

Y es que, como explica la ONG evangélica, para muchos cristianos de Burkina Faso, escapar de la violencia no supone el final del sufrimiento, sino el inicio de un difícil camino de reconstrucción. A las pérdidas materiales, el desarraigo y el miedo permanente se suman heridas emocionales profundas que pueden repercutir en su vida familiar, sus relaciones personales, su fe y sus posibilidades de recuperar una vida normal.

Muchos creyentes tuvieron que huir de sus comunidades tras sufrir ataques de grupos islamistas.

Socios locales de Puertas Abiertas están tratando de proporcionar esas ayudas por medio de encuentros de apoyo emocional y actividades de cuidado espiritual, así como acompañamiento, escucha y la creación de espacios seguros.

Por ejemplo, el Pastor Michée señala: “Tuve la oportunidad de llorar mientras compartía mi testimonio y sentí que pude soltar la amargura que llevaba dentro. Un trauma que no se trata puede afectar también a otros. El trauma que estaba enfrentando casi destruyó mi fe en Dios, mi ministerio e incluso mi relación familiar”. “Esta capacitación sobre recuperación del trauma me ayudó en dos aspectos. Tenía dificultades para perdonar, pero ahora eso ha sido superado. Por eso, puedo ayudar a otros. Si no te has recuperado, no puedes ayudar a nadie. Ahora estoy mejor y estoy ayudando a otros”.

El Pastor Bandiba, sobreviviente de un ataque en el que fueron asesinados dos cristianos a quienes trataba, afirma: “Vi cuerpos en la iglesia cubiertos con cortinas. Me acosté junto a ellos. Perdí el control. Deseé morir porque, en ese momento, sentía que mi vida ya no tenía valor. Tuvieron que sacarme de allí”.

Nos vamos a Argelia país que, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "no garantiza la libertad religiosa plena. Los no musulmanes se enfrentan a fuertes restricciones que se han agravado durante el período estudiado en el presente informe. En particular, los musulmanes que se convierten al cristianismo se enfrentan a penas de prisión y multas, como ilustra el caso del pastor Yusef Urahaman. Además, la situación de los musulmanes ahmadíes y de los críticos liberales del islam ha empeorado. Aunque se acogen con satisfacción avances positivos, como la nacionalización del arzobispo católico de Argel, el cierre de Cáritas Argelia en 2022 ha tenido graves consecuencias para la labor pastoral de la Iglesia. Las dudas sobre la legitimidad del régimen del presidente Abdelmayid Tebún, puestas de manifiesto en que solo el 23 % de los electores participó en los últimos comicios[34], y la detención de Bualem Sansal sugieren que las restricciones gubernamentales podrían endurecerse. Las perspectivas para la libertad religiosa han empeorado durante el período estudiado en este informe".

En ese contexto, las autoridades argelinas han arrestado a 12 cristianos por participar en una celebración religiosa que, según la legislación del país, no contaba con la autorización correspondiente. Los hechos tuvieron lugar el pasado 4 de septiembre en L’Ayaida, localidad situada a unos 36 kilómetros al este de Orán.

La intervención policial se produjo en las instalaciones de Casa de Refugio, una asociación dedicada a prestar ayuda a mujeres en situación de vulnerabilidad y a sus familias. Según The Christian Post, los agentes irrumpieron en el centro mientras se desarrollaba el encuentro religioso.

Los detenidos podrían ser condenados a penas de entre dos y cinco años de prisión, de acuerdo con la normativa argelina que regula la celebración de cultos distintos del islam.

Los arrestos se enmarcan en un proceso de creciente presión sobre las comunidades cristianas en Argelia, cuyas restricciones se han intensificado en los últimos años.

Urgen oraciones por los cristianos perseguidos por su fe en Jesús.