
Interesante artículo de La Gaceta. El mayor tirano del mundo, el chino Xi Jinping, recrudece su persecución contra los cristianos, tanto laicos como sacerdotes ortodoxos.
Decíamos en Hispanidad que el acuerdo de Pekín contra el Vaticano (en 2028 habrá que firmar la tercera renovación) sólo ha servido para que emerjan los católicos fieles a Roma y ahora que ya controla las estructuras de la Iglesia generar una idolátrica Iglesia patriótica china, al servicio del Partido Comunista... Buena la hiciste, Francisco.
El tiempo se acaba y ya no hay mucho espacio, ni para mejorar ni para empeorar. Ahora sólo queda espacio para la coherencia y la coherencia con Cristo puede resultar, a día de hoy, una opción martirial
No es sólo China, que no dejan de ser 1.400 millones de almas. Es que la Iglesia, en esta etapa fin de ciclo, tiene el deber de hablar alto y claro. No es posible dejar las cosas para más adelante porque el tiempo se acaba y ya no hay mucho espacio, ni para mejorar ni para empeorar. Ahora sólo queda espacio para la coherencia y la coherencia con Cristo puede resultar, a día de hoy, una opción martirial.










