
La IA no es inteligente pero el hombre puede utilizarla como un arma de destrucción masiva.
Dos herramientas IA de Anthropic, Mythos 5 y Fable 5, han recibido el visto bueno de la Administración norteamericana. Se supone que ya se tienen todas las reservas para evitar que, en una economía de plataformas, estos elementos dañen el sistema nervioso de redes energéticas, de transportes de telecomunicaciones, etc.
La IA no se puede convertir en la referencia moral porque la máquina no hace lo que hay que hacer sino lo que puede hacer. La IA no es un gran invento pero cuidado con la IA
Y justo cuando el Gobierno norteamericano había dado el visto bueno a Anthropic, el bueno de Jamie Dimon, el presidente de JP Morgan, el mayor banco del mundo, ha dicho que proporcionarles esos programas a cualquiera es como ofrecerles misiles balísticos a los individuos. Y se ha quedado tan ancho.
La verdad con la Inteligencia Artificial -si es artificial no es inteligente, si es inteligente no es artificial- es que la IA es poquita cosa, pero la IA puede ser muy peligrosa: la IA no crea, simplemente reproduce a mayor velocidad aquello que un hombre le ha dado, pero, eso sí, puede destruir de forma masiva con gran rigor y a gran velocidad.
La IA no crea nada, sólo repite lo que el hombre le ha enseñado, a mayor velocidad y sin errar. Pero la IA sí puede destruir... a gran velocidad
Dimon piensa en que esos misiles repartidos entre el pueblo pueden destruir la seguridad bancaria. Por su parte, antes que Dimon, el Papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas, proporcionó la visión humanística, es decir, la más importante: la máquina, la IA, no se puede convertir en la referencia moral porque la máquina no hace lo que hay que hacer sino lo que puede hacer.
La IA no es un gran invento pero cuidado con la IA. No vaya a ser que la inteligencia artificial no sea un salto en la civilización sino el fin de la civilización.









