
Empezamos este Cristianos Perseguidos en Pakistán, donde han sido absueltos tres hombres ¡que quemaron vivo a un matrimonio cristiano!
Los obispos paquistaníes han expresado su consternación después de que el Tribunal Supremo del país anulara las condenas de tres hombres declarados culpables del asesinato de un cristiano y a su esposa embarazada. Los perpetradores quemaron vivos a Shahzad Masih y Shama Bibi arrojándolos a un horno de ladrillos.
En declaraciones a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), los obispos Samson Shukardin e Indrias Rehmat afirmaron que la puesta en libertad de los asesinos forma parte de un patrón. Tal y como ellos afirman, las autoridades del país niegan sistemáticamente la justicia a cristianos y otras minorías tras sufrir actos de violencia.
El Tribunal Supremo anuló las sentencias de muerte de los tres condenados, alegando fallos en las pruebas y una acusación débil. Además, el Alto Tribunal paquistaní desestimó también el recurso presentado por el Gobierno provincial de Punjab contra la absolución de 102 personas. Estas se encontraban acusadas de complicidad en las atrocidades cometidas contra el joven matrimonio.
Nos vamos hasta Etiopía, donde Indii Mikaa’el, una joven de 15 años, decidió seguir a Jesús y ahora vive en constantes amenazas, incluso de muerte. Desde que optó por el cristianismo, hace ya un año, Mikaa’el, ha perdido su educación y la seguridad de su hogar. También podría perder la vida.
Nacida en una familia musulmana en Haroji Wado, cerca de la frontera de Etiopía con Sudán, Mikaa’el vive ahora bajo constantes amenazas de su familia y su comunidad. Aunque los cristianos adoran libre y abiertamente en Etiopía, los conversos del islam al cristianismo en zonas de mayoría musulmana a menudo se enfrentan a la violencia e incluso a amenazas de muerte.

«Cuando mi familia se enteró de que había decidido seguir a Jesús, todo se volvió en mi contra; se mostraron muy hostiles», recordó. «Decían que había deshonrado a la familia; otros me acusaban de haber traicionado a mi familia y a mi comunidad. Me advirtieron que me matarían si no regresaba al islam».
La persecución pronto puso su vida en peligro. Según informes, hombres armados se apostaron cerca de su casa en Dambi Dollo con la intención de matarla. Debido a las amenazas, se vio obligada a abandonar la escuela en septiembre de 2025, cuando cursaba el quinto grado.
«Vivo con miedo todos los días», dijo Mikaa’el. «No puedo dormir tranquila pensando si alguien me atacará. A veces me siento atrapada porque no tengo un lugar seguro donde quedarme. Me encantaba ir a la escuela; quería seguir aprendiendo y tener un futuro mejor. Pero las amenazas se volvieron graves y tuve que dejar de estudiar».
A pesar del miedo, Mikaa’el afirma que se ha negado a negar a Jesús para complacer a nadie, aunque eso signifique perder a su familia o su vida.
En Nigeria, seguimos hablando de asesinato silencioso: mueren al menos 25 cristianos, entre ellos un bebé de dos meses, en ataques terroristas islamistas. Esta vez, en los estados de Plateau y Benue,según recoge el portal Persecution.org.
Entre las víctimas, un bebé de dos meses, mientras que residentes y líderes comunitarios denunciaron que los asaltantes pretendían expulsar a las poblaciones agrícolas de mayoría cristiana. Las autoridades han abierto investigaciones, y aunque ningún grupo ha reivindicado oficialmente la autoría de los ataques el ataque se atribuye a los fulani (islamistas).

La Asociación de Jóvenes Líderes Berom confirmó el ataque mediante un comunicado y afirmó que el asalto ocurrió cerca de un puesto de control del Ejército nigeriano, que, según la organización, no intervino pese a la presencia de un elevado número de hombres armados.
Horas después, otro ataque golpeó la comunidad de Nobi, en el área de gobierno local de Otukpo, estado de Benue. Los hechos comenzaron entre las 03:30 y las 04:30 horas del domingo, cuando hombres armados abrieron fuego contra viviendas y prendieron fuego a varias propiedades. Una residente, Comfort Inalegwu, aseguró que al menos 16 personas perdieron la vida y relató que su hermana y dos de sus nietos fueron alcanzados por disparos dentro de su vivienda. Varias personas resultaron heridas y numerosas familias continuaban buscando a vecinos cuyo paradero seguía siendo desconocido.
Las cifras oficiales difieren de los testimonios locales. La Policía de Benue informó de ocho fallecidos y cinco heridos, mientras que Amnistía Internacional Nigeria elevó el balance a al menos diez muertos. Los vecinos mantienen que el ataque dejó dieciséis víctimas mortales. La Policía anunció el despliegue de más agentes y la apertura de una investigación.
Tras la masacre, mujeres y jóvenes bloquearon varias carreteras para exigir mayor protección, la detención de los responsables y el fortalecimiento de la seguridad en la región. Algunas manifestantes advirtieron de que podrían boicotear futuras actividades electorales si continúan los ataques.
El gobernador de Benue, Hyacinth Alia, condenó los asesinatos y ordenó reforzar la vigilancia en las comunidades vulnerables, coordinar acciones con estados vecinos y perseguir a los autores. Hasta el momento, las autoridades mantienen abierta la investigación y no han identificado públicamente a los responsables ni confirmado su motivación.
Y mientras, silencio en Occidente…
Más terrorismo islamista, ahora en Cabo Delgado, Mozambique. Allí, alrededor de ciento veinte iglesias y capillas han sido destruidas por estos terroristas.

Detrás de estos actos terroristas subyace una ideología radical que invoca el islam y tiene como objetivo principal a los cristianos, aunque también afecta a la población en general. Esta ideología atrae a adolescentes y jóvenes que rompen con las tradiciones familiares y se enfrentan a la falta de perspectivas de futuro en medio de la pobreza y el desempleo.
Para contrarrestar la influencia de esta ideología, son de suma importancia el diálogo y la colaboración entre las diferentes comunidades religiosas -incluidas las comunidades musulmanas que la rechazan por considerarla una distorsión del islam-, así como las actividades conjuntas para educar a las generaciones más jóvenes en la paz. La población de Cabo Delgado se ha beneficiado poco de las inversiones de las empresas multinacionales que explotan la riqueza de la región; de hecho, la salvaguardia de estas inversiones parece tener prioridad sobre la protección de las personas.
La población también sufre abusos a manos de militares gubernamentales que no cumplen con su misión de protección. En medio de esta tragedia, sabemos que la fe de las comunidades cristianas en el amor inquebrantable de Dios les da la fuerza para no perder nunca el ánimo ni la esperanza. Al igual que la Iglesia de los mártires en los inicios del cristianismo, la vitalidad de estas comunidades permanece intacta.









