Guillermo Vila ha escrito en Alfa y Omega un artículo titulado "La puja del miedo". A mí me ha dado un poco de miedo porque es un buen artículo pacifista. Si fuera una tontuna pacifista no albergaría temor alguno pero como no lo es, y encima parece convertirse en el vademécum del pacifismo católico, entonces me pongo en guardia. 

Y esto porque no hay nada más anti-católico que el pacifismo. 

El artículo está redactado al rebufo de la Cumbre de la OTAN, un desastre pero no por pacifista, sino por la división que reflejó en el Occidente cristiano. 

En nombre de la Iglesia, nuestro hombre es muy duro con los líderes de la OTAN, curiosamente no con sus adversarios, el comunismo, que es el que con más odio ha perseguido a la Iglesia de Cristo. 

Las armas no matan, el que mata es el hombre. Además, las armas sirven para atacar, pero también para defenderse. Ejemplo: si Rusia invade Ucrania, ¿debemos dejarles que la invadan por ser cristianos? Si Hamas secuestra a 200 israelíes, ¿debemos dejarles en manos de sus secuestradores, en nombre de la paz?

Nuestro pacifista no deja ni un hueco al adversario: las manos quietas y sólo nos podemos defender con el diálogo ese. El católico debería, según él, renunciar a todo tipo de armas. Todo cristiano, según él, debe ser pacifista, renunciar a todo tipo de armas y defenderse mediante el diálogo. 

Por tanto, no deben fabricarse armas ni se debe entrar en batalla bajo ningún concepto. Naturalmente no existe la guerra justa; todas las guerras son injustas, por definición. 

Varios puntos. El mundo está en guerra porque no hay paz sin justicia... ni hay justicia sin perdón. La gene no batalla porque sí, batalla cuando el diálogo ha resultado infructuoso y cuando está soportando una injusticia. Por eso no hay paz sin justicia y como los hombres no somos perfectos, cuando se perpetra la injusticia alguien tiene que perdonarla para detener la violencia.

Por eso yo diría: católico, ama la paz y aborrece el pacifismo, que muchas veces no es más que comodidad, por no hablar de cobardía. Verbigracia: si ves que van a matar a un bebé o van a violar a una mujer, evítalo, aunque tengas que emplear la violencia.

Otrosí: las armas no matan, el que mata es el hombre. Además, las armas sirven para atacar, pero también para defenderse. Ejemplo: si Rusia invade Ucrania, ¿debemos dejarles que invadan por ser cristianos y rechazar la violencia o defendemos a los ucranianos? Si Hamas secuestra a 200 israelíes, ¿debemos dejarles en manos de sus secuestradores, en nombre del multilateralismo?

Hay que evitar la guerra, y la violencia, a toda costa, pero existen guerras injustas y guerras justas, por necesarias. Los drones sirven para atacar pero también para defenderse: neutralizando los drones que nos atacan antes de que nos caigan encima

Hay que evitar la guerra, y la violencia, a toda costa, pero existen guerras injustas y guerras justas, por necesarias.

Los drones sirven para atacar pero también para defenderse: neutralizando los drones que nos atacan antes de que nos caigan encima.

Frente a lo que entendemos hoy por derecho internacional se eleva la injerencia humanitaria de San Juan Pablo II, para defender al débil del fuerte.