
Se ha hablado mucho de la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, bajo el auspicio de Recep T. Erdogan, quien le ha regalado un revólver, un pistolón de verdad, a los mandamases de los 32 países miembros del pacto atlántico.
Pero en esa Cumbre de la OTAN apenas se habló de China, el principal enemigo de Occidente. Mala señal.
Días atrás, la Iglesia celebraba la festividad de los mártires católicos chinos, nominados como Agustín Zhao Rong y compañeros. Zhao era un soldado del emperador que se convirtió al cristianismo y se hizo sacerdote. Naturalmente, fue ejecutado. Su nombre sólo encabeza una larguísima lista de mártires chinos.
En los siglos XVII y XVIII no había comunismo, pero la llegada de maoísmo -Mao Zedong ha sido el peor asesino de la historia- no hizo más que recrear, corregida y aumentada, la matanza de cristianos, representantes del odiado Occidente.
Occidente tampoco debe pactar con China: debe enfrentarse al neo-comunismo más feroz que se haya inventado; el de un país, dos sistemas
El Partido Comunista chino ha perseguido, y continúa persiguiendo, con saña a los católicos y creó, muy oriental, una Iglesia patriótica china. O sea una iglesia católico-comunista, mientras perseguía a los ministros y laicos fieles a Roma.
Al final, el Papa Francisco firmó con el Gobierno Pekín un acuerdo por el que, en pocas palabras, fusionaba las dos Iglesias, la verdadera y la falsa, y se repartía con los comunistas el nombramiento de cargos.
Al final, como era de esperar, Xi Jinping se ha reído del Vaticano y sigue persiguiendo a los fieles de Roma y él decide quién coloca de obispo en cada diócesis. Balance del acuerdo: el régimen comunista chino se ha enterado de quién componía la Iglesia clandestina y ha ido eliminando a sus miembros. Ahora la jerarquía católica china es mayoritariamente patriótica, es decir, se ha convertido en división del sangriento Partido Comunista Chino.
Por partes: El Vaticano no debería pactar con China, no debería renovar el acuerdo, que vence en 2028: debe optar por el martirio, como Zhao Rong y sus compañeros... a lo largo de los siglos.
El miserable, canalla, y homicida de Xi Jinping debe ser destruido. Sí, también el PCUS parecía invencible y le derrotó un sólo hombre, Juan Pablo II , con la fuerza de la palabra
Ampliemos la mirada: el mayor enemigo de todo el Occidente cristiano y el mayor tirano del mundo es un señor llamado Xi Jinping, que tiene muy buena prensa en España. Ergo, Occidente tampoco debe pactar con China: debe enfrentarse al neo-comunismo más feroz que se haya inventado, el de "un país, dos sistemas": política comunista y economía capitalista.
Para concluir: el miserable, canalla, y homicida de Xi Jinping debe ser destruido. Y no, no resulta una quimera: también el PCUS de la Rusia Soviética parecía parecía invencible y le derrotó un sólo hombre, Juan Pablo II, con la fuerza de la palabra. Bueno, y con la gracia de Cristo, a quien Xi Jinping no le asusta lo que se dice nada.
En todo caso, el pacto del Vaticano con China ha sido un error... que sólo ha servido para aumentar la persecución contra los cristianos católicos chinos.









