En 2014 apenas quedan dos ideologías políticas en el mundo: los aborteros y los provida. El resto son consecuencias. La izquierda y la derecha se difuminan, al igual que la ante clara distancia entre conservadores y progresistas y entre socialdemócratas y liberales. Lo único que importa es si eres partidario del aborto o de la vida. A mí no me gusta que sea así, porque hay otras cuestiones... pero es así.

En España, por ejemplo, se vota la reforma Gallardón en secreto. Ojo, no la reforma sino la posible retirada de la reforma antes de su tramitación  y discusión parlamentaria. Pues bien, será interesante ver el resultado, porque aquí estamos hablando de los partidarios de un aborto homicida y los partidarios de un aborto igualmente homicida pero convertido en derecho humano. Los provida están en el Parlamento aunque los del PP quieran aparentarlo.

Pero vamos con Hungría. Decimos hoy martes, que Rusia, la vieja Rusia del puñetero Stalin, hoy, en el siglo XXI, le da lecciones de democracia. Por ejemplo, cuando Moscú se niega a que a los niños se les lave le cerebro con el homosexualismo.

Ahora le toca el turno, 'again'. Hungría. La progresía odia al primer ministro, Viktor Orbán (en la imagen) porque es un cristiano que no se avergüenza de serlo. Por defender la vida le crucificaron y toda la Unión Europea se volcó contra él y trató de asfixiarle económicamente. Pero Orbán no cedió.

Ahora da un paso más, y le acusan, sencillamente, de nazi. Como cristiano coherente, Orbán ha defendido a los judíos y tapado cualquier brote de antisemitismo. Es igual, resulta que como los húngaros no se opusieron, ¡en 1940!, con la fuerza debida a Hitler, Orbán es culpable. Como argumento, El País, edición del martes 11, asegura que hubo un gobierno títere de los nazis en Budapest. Oiga, y en Chequia, y en Croacia, y en Grecia, y en Francia, donde hubo más colaboracionistas que Hungría. Pero no por ello Françoise Hollande es un nazi.

A Orbán no se le perdona su cristianismo ni su actitud provida. Pero se buscan otras excusas.

Ucranianos: ¿estáis seguros que queréis integraros en esta Unión Europea

Eulogio López

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