Como hemos venido advirtiendo en Hispanidad, el avispero iraní se está convirtiendo en el gran quebradero de cabeza para la Administración Trump Vance.

Desde el principio, la intervención militar conjunta de EEUU e Israel en Irán generó un notable escepticismo dentro de las propias bases trumpistas, reacias al neoconservadurismo, y poco amigas de las aventuras militares en exterior, tanto de presidentes republicanos como George W. Bush en Afganistán e Iraq o demócratas como Barack Obama en Libia, que tan pésimos resultados tuvieron.

Y lo cierto es que el conflicto iraní está siendo el principal lastre en popularidad para el presidente Trump, y una auténtica amenaza para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre.

Por este motivo, ha sido especialmente relevante, la intervención del vicepresidente J.D. Vance, quien en la cumbre del podcast "All-In" ha afirmado que “No podemos permitir que nuestra política exterior en Oriente Medio esté supeditada al Estado de Israel”.

Vance ha centrado su afirmación en cuestionar determinadas iniciativas del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, llegando a afirmar que Trump ha sido el presidente estadounidense que en las últimas décadas ha frenado más al sionista Netanyahu indicando así:

“Obviamente, Israel ha sido un socio importante en materia de tecnología militar e intercambio de inteligencia, pero también es cierto que Estados Unidos no siempre coincide con Israel. Creo que, francamente, más que cualquier otro presidente de los últimos 40 años, él ha demostrado estar dispuesto a distanciarse de Bibi Netanyahu cuando considera que los intereses del pueblo estadounidense difieren de los del gobierno de Israel”.

Ha cuestionado también la hipocresía de muchos demócratas, que a su juicio critican ahora el alineamiento entre Trump y Netanyahu, pero que han sido acérrimos defensores del último durante su carrera política, indicando así:

“Y me parece un tanto irónico, Jason, que haya demócratas criticando a Donald Trump por su relación con Bibi, cuando Trump es el único presidente de las últimas cuatro décadas que ha estado dispuesto a decir: "Sabes qué, sí, Bibi es un buen socio, pero él y yo tenemos opiniones distintas sobre esto", o "Bibi se equivoca en esto", o tal vez "Bibi tiene razón desde la perspectiva de Israel, pero el pueblo estadounidense necesita que sigamos un rumbo diferente".

Vance ha afirmado que la política exterior debe centrarse en defender los intereses de Estados Unidos, efectuando la siguiente comparativa en las relaciones de EEUU con respecto a Israel y en relación a la OTAN:

“Por cierto, se observa una resistencia similar cuando el presidente Trump plantea su argumento sobre la OTAN: si bien es evidente que existen muchas relaciones y asociaciones importantes en el seno de la Alianza, eso no significa que vayamos a supeditarnos totalmente a ella en nuestra política exterior hacia Europa, del mismo modo que no podemos permitir que nuestra política exterior hacia Oriente Medio quede supeditada al Estado de Israel”.

La cuestión no es baladí, Vance no cuestiona la alianza entre EEUU e Israel, fundamental en la lucha contra el islamismo radical, pero sí pone en cuestión la influencia del sionista Netanyahu en determinadas políticas que a su juicio son equivocadas. Probablemente, más de un asesor republicano celebraría que Netanyahu no logre formar gobierno tras las elecciones legislativas de Israel que tendrán lugar el próximo 27 de octubre.

Vance, por tanto, avisa así de los riesgos del avispero iraní y la cuestión no es baladí, después de las elecciones de mitad de mandato, se abrirá la pasarela de candidatos para las presidenciales de 2028, y a día de hoy el vicepresidente es el principal favorito para suceder a Trump como candidato presidencial republicano, dado que el actual inquilino del Despacho Oval no puede aspirar a un tercer mandato presidencial por la Vigesimosegunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.