"La democracia también debe entrar en las empresas. Es un mandato constitucional y una tarea pendiente en nuestro país. Hoy iniciamos la mesa de diálogo social para impulsar una ley que dé a trabajadores y trabajadoras el poder que les corresponde": con estas palabras empezaba con fuerza la jornada la ministra de Trabajo y Economía Social y vicepresidenta segunda del Gobierno de España, Yolanda Díaz. 

Le faltó añadir que una vez más, y ya es costumbre, la mesa de diálogo estaría formada por sindicatos, sus amigos Unai y Pepe, y ella misma y su ministerio. Es decir, de nuevo, los empresarios, los que pagan la fiesta, no están sentados en la negociación.

Yoli se parece cada día más a la mala del cuento de Blancanieves, cuando ensimismada preguntaba aquello de 'Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?', creyéndose ella que era la única opción posible de respuesta. La propuesta ella misma la hace y ella misma la negocia y sólo sabe preguntar a Unai y Pepe, que corriendo le dicen que es ella la respuesta a todos los problemas. 

Así, estupenda ella sugiere que la mitad de los miembros de los consejos de administración de las empresas deberían ser trabajadores de la misma empresa, la empresa resultante será chulísima, ideal y un tanto singular, por ejemplo, los trabajadores de la misma podrían autoconcederse subidas constantes de salarios. Eso sí, todos seríamos más felices, que es lo importante para Díaz. 

Por su lado, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha dado platón a Yoli. Y no solo eso, sino que Antonio Garamendi ha declarado que ve lo ve un "debate absurdo".

La patronal se planta ante lo que ha considerado un “ejercicio de intervencionismo”, "sólo crean falta de confianza e inestabilidad".un “ataque populista” que perjudicarán la inversión: “Se lanzan ideas para que la gente no invierta y además, con temas y premisas totalmente absurdas. ¿Qué es eso de que en las empresas no hay democracia? ¿Vamos a hablar ahora de que hay que reglar el 10% de las compañías a los trabajadores? ¿Vamos a hablar ahora de que el 50% del consejo de administración sean los sindicatos”. 

A lo que añadimos aquello de 'habló el mudo y dijo lo que pudo', Yoli dice que hay falta de democracia, cuando recientemente sus inspectores de Trabajo denunciaron que no les ha pagado su complemento de productividad.