El martes pasado la comunista doña Yoli dijo que el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, cobra 23 veces más que el salario mínimo. Ella sólo 6,6 veces más, pero con más pagos en especie, que conste: vivienda, seguridad, transporte gratis y de alto lujo, seguridad a prueba de cualquier tropiezo, vestuario gratuito -un gasto considerable en el caso de la fashionaria-... vamos que no sabemos quién vive mejor si Garamendi o Yolandísima.

El caso es que, mientras Garamendi es guapo pero de ultraderecha desde que se hizo una foto con Javier Milei, Yoli es neocomunista, fashionaria, motomami, chulísima y enérgica, además de preocupada porque todo el conjunto de los españoles seamos más felices. Por eso, por ejemplo, ha subido el SMI la friolera de 37 euros.

Díaz se llena la boca presumiendo de sus políticas sociales al tiempo que critica al pérfido empresario, mayormente representando por el señor Garamendi. De ahí que nos parezca completamente imposible la denuncia de los propios Inspectores de Yolanda. Han cargado contra la ministra por la falta de cumplimiento de los acuerdos por parte del Organismo Estatal de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que les ha denegado la percepción de la totalidad del importe del complemento de productividad complementaria comprometido, pese a haber llegado a los objetivos colectivos.

Traducido: Yolanda no les paga la productividad pese a haber cumplido con su trabajo. Nos pinchan y no sangramos, una comunista de la talla y el estilo de Yolanda incumpliendo promesas y no pagando a sus trabajadores. A ver si es Díaz la que se está volviendo de ultraderecha. 

La protesta la han trasladado desde el Sindicato de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, el sindicato de Subinspectores Laborales de Seguridad y Salud, el sindicato estatal de Subinspectores Laborales de Empleo y Seguridad Social y la Unión Progresista de Inspectores de Trabajo en comunicado difundido por Fedeca.

En el mismo, han recordado que esta situación ya se produjo por primera vez en la nómina de diciembre de 2024, cuando, sin previo aviso, no se abonó el importe total de la productividad colectiva, circunstancia que finalmente se solventó a través de un nuevo "parche", y con retraso, en enero de 2025.

Esto lo hace aún más grave, porque la queja viene de los sindicatos, esos a los que Yolanda quiere que las empresas privadas den participación en los Consejos de Administración. ¿Será acaso esta una incoherencia de Yolanda? Ella pide esfuerzos a las empresas privadas, esfuerzos que ella misma no hace e ignora. Vaya...

En esta línea, han cargado contra la ministra por advertir de los "juegos de trileros" que utilizan algunas empresas para no aplicar las mejoras a sus trabajadores y no identificar estas prácticas de "falta de transparencia" y "políticas erráticas" dentro del Organismo Estatal de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

"Estimada Ministra, bien sabrá, porque se lo oímos decir a otros a diario, que el trabajo realizado hay que abonarlo. Por eso, le pedimos que, entre vídeos promocionales y críticas justificadas a quienes no cumplen con sus trabajadores, guarde usted unos minutos para analizar la situación de su propio personal", han expuesto.