Sr. Director:
Mayo, el mes de las flores, la antesala del verano, está al caer. Desde el punto de vista de la fe, un mes muy apretado, de grandes referentes para fijarnos en ellos: San José Obrero, el 1 (un gran ejemplo para los varones: padre amoroso, artesano entregado y esposo fiel); San Juan de Ávila, el 10 ( el patrón del Clero: con su obra y enseñanzas impulsó lo que son en su gran mayoría: gente de bien, servidores de todos y apoyo de los necesitados); San Isidro, el 15 ( trabajador honrado, esposo y padre ejemplar, obrador de milagros por su humildad y amor a Dios); fiesta de Fátima, el 13 (apariciones en Portugal para pedir la conversión de los pecadores y la Paz de un mundo en guerra, la Primera Guerra Mundial, con el aviso de que vendría otra mayor si los hombres no dejaban de ofender a Dios. Así fue: en 1945 comenzó la Segunda Guerra Mundial. Muy importante: pidió la devoción al Inmaculado Corazón de María y rezar por la conversión de Rusia, para evitar que expanda sus errores por el mundo, cosa que está ocurriendo; si bien, Rusia ha salido del Comunismo y allí hay libertad religiosa y tienen los ojos abiertos.
Santa Rita, el 22 ( la abogada de los imposibles): una santa mujer que pasó por todos los estados de vida, siendo ejemplar siempre. Y dos grandes fiestas universales que ponen fin al ciclo de Pascua: la Ascensión del Señor a los Cielos, el 17; Pentecostés, el 24. La Pascua es exponente de la alegría de la Fe cristiana, que lleva anexa la esperanza de la Resurrección.









