Sumar y Podemos están a la baja en las encuestas... y de celebrarse hoy las elecciones generales obtendrían 10 escaños y 1, respectivamente, según los últimos sondeos. Por eso han decidido pasar a la acción y ponerse más populistas, volviendo a atacar a las empresas, en especial a las energéticas. Y es que, han pedido la vuelta del impuestazo.
Recuerden que ya intentaron prorrogar este impuesto extraordinario, que además era injusto porque no gravaba los ingresos, sino el beneficio, para 2025, pero no lo consiguieron. Deberían tener en cuenta que todo impuesto, antes o después, acaba repercutiendo en los contribuyentes. Además, en su día, ese impuestazo paró inversiones en nuestro país (por ejemplo, las de Repsol), impactó en las cuentas de las energéticas y provocó muchas críticas del sector. Entre ellas, del presidente y CEO de Naturgy, Francisco Reynés, quien recordó que “cualquier drenaje de recursos en una empresa va en contra de la inversión”.
La petición de la vuelta del impuestazo energético se produce en un contexto que no es baladí, sino de precios al alza, en especial, en el sector energético (carburantes, luz, gas...). En Sumar, cabe destacar que Yolanda Díaz bastante desaparecida ante la crisis que vive Ceuta tras la invasión del pasado 30 de julio, y sigue aspirando a irse a la Organización Internacional del Trabajo (OIT): ahora no sólo tiene un rival, el actual director general, Gilbert F. Houngbo, sino un exministro de Perú, Javier González-Olaechea; claro que ella se conforma con ser la número dos del organismo. En el entretanto, los ministros de Sumar buscan mantener su hueco en el Gobierno Sánchez, algo que se ha podido ver en el cinismo de Sira Rego al pedir a Pedro Sánchez el salario maternal (¿leerá Hispanidad la ministra de Juventud e Infancia?)
En el caso de Podemos, la situación es aún mucho peor en las encuestas y ni siquiera tienen grupo propio en el Congreso desde hace tiempo. Ahora liderados por Ione Belarra (otra feminista que mantiene un escandaloso silencio ante las jóvenes y niñas violadas en Ceuta) y con Pablo Fernández como portavoz, han solicitado un impuestazo energético del 30% sobre los beneficios. Pero eso no les basta y también han pedido topar los precios de los alimentos, en un contexto de elevada inflación que alcanza el 4,3% en agosto... y que supera en un punto la de la eurozona. ¿Buscan imitar el ‘éxito’ que han tenido con el tope al precio de la vivienda y de los alquileres? Debe ser.
Cabe recordar que en diciembre de 2024, cuando Sumar y Podemos intentaron la vuelta del impuestazo, no les importó el señalamiento de empresarios (en especial, por parte de Ione Belarra e Irene Montero) ni quejarse una y otra vez (sobre todo, del diputado de Sumar Carlos Martín), claro que los resultados de las energéticas tumbaron su argumento capcioso de los beneficios caídos del cielo. Pero ojo, desde Sumar se llegó a querer que el Gobierno comprara un paquete de acciones de Repsol por el traslado de inversiones a Portugal, pero en la compañía no se arredraron y además recibieron el sello Fair Tax Mark, que otorga la organización Fair Tax Foundation y avala su gran contribución fiscal en los países en los que opera. Por ahora, el tono de Sumar y Podemos es menos elevado que a finales de 2024.












