La multa impuesta por La Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC, por sus siglas en inglés) a Google es de 403 millones de euros, poca cosa para una empresa que ganó más de 112.000 millones de dólares en el segundo trimestre de este año. Oiga, y el motivo de la sanción no es menor.
Efectivamente, Google incumplió las normas sobre la recopilación y el tratamiento de los datos de localización de los usuarios en las funciones de ‘Actividad web y de aplicaciones’, ‘Historial de ubicaciones’ y ‘Precisión de la ubicación’.
Esto es lo que dijo el subcomisionado de la DPC, Graham Doyle:
“Los datos de ubicación pueden aportar tanto beneficios como perjuicios a las personas. Pueden mejorar considerablemente la utilidad de los servicios en línea, pero también pueden revelar una cantidad significativa de información que es inherentemente privada”, afirmó. “Debido a las deficiencias de Google en este sentido, algunas personas podrían desconocer que su ubicación se utilizaba, por ejemplo, para influir en ellas con anuncios y para inferir sus intereses, y podrían perder el control sobre sus datos personales”, argumentó.
Así, “la retención de los datos de ubicación de los usuarios durante más tiempo del necesario agravó esta pérdida de control”, añadió.
Todo esto está muy bien, pero no servirá de nada… o casi nada. Para empezar -lo hemo comentado al principio- multar con 403 millones de euros a Google es muy poca cosa. Pero es que, además, se trata de una sanción que llega muy tarde, ya que la investigación comenzó en 2020. “Una aplicación tardía de la ley puede ser tan perjudicial como la ausencia total de aplicación”, afirmó Agustín Reyna, director general de la Organización Europea de Consumidores (BEUC). “Los derechos fundamentales de los consumidores deben protegerse con mayor rapidez y eficacia”, enfatizó.
En definitiva, se trata de una multa casi insignificante para un gigante como Google, que llega tarde y que, a más a más, le otorga al buscador un plazo de ¡seis meses! para adaptarse a la normativa en este punto. A Google habría que darle una semana de plazo, como máximo. Capacidad tiene para ello y para mucho más.
Conclusión: Google seguirá haciendo lo que quiera con los datos de ubicación de los usuarios.