OpenAI iba a salir a bolsa este otoño con una valoración aproximada de un billón de dólares. Una barbaridad. Pero el consejero delegado de la compañía, dueña de ChatGPT, anunció este fin de semana que no, que de salir a bolsa sería en 2027, o así.

Altman no ha querido arriesgar después de que la pasada semana, la responsable de Ciencia y Alineamiento de Antrophic (dueña de Claude), Eva Hubinger, afirmara que hay un 10% de probabilidad de que la IA aniquile a la humanidad entera, en la próxima década.

¿Se trata de una estrategia o existe una amenaza real? Dejando la respuesta al margen, lo cierto es que la evolución de la IA está siendo más lenta de lo esperado por algunos y la bolsa, como saben, vive de expectativas. En otras palabras, los inversores han rebajado la euforia por la IA y antes de poner el dinero se lo piensan dos veces. OpenAI iba a salir a bolsa en ese contexto.

Las empresas que ya cotizan también lo han sufrido este lunes, aunque las más perjudicadas -hablamos ahora de la bolsa española- son las relacionadas con los centros de datos. Solaria ha perdido un 8,3%, ACS un 6,5% y Acciona y Merlin han bajado un 5,6% cada una. Caídas significativas que se explican, además, por las trabas del Gobierno Sánchez a los centros de datos.

Al otro lado del Atlántico, el Nasdaq comenzó el lunes retrocediendo más de un 1%, pero se ha ido dando la vuelta y cuando se escriben estas líneas ya subía más de un 0,5%. De las más castigadas es Nvidia, que baja más de un 2,5%.