Sr. Director:

Ciertamente, hay sucesos en la Iglesia y en el mundo que sólo pueden venir del Maligno. Así lo ha afirmado el cardenal Raymond Leo Burke ante uno de los principales podcasters estadounidenses.

El mal llamado matrimonio homosexual es una herejía contra la razón misma y contra el orden natural.

Burke comparó el relato veterotestamentario de Sodoma y Gomorra con la rebelión que se da en la sociedad moderna, una rebelión que se concentra en la idea de que "yo soy el autor de mi propio ser y tengo derecho a decidir si debo vivir o no y tengo derecho a cambiar la identidad que me fue dada al nacer"

El mal es exaltado como bien en desafío a la Ley de Dios.

Hay países, todos lo sabemos, en que en su Constitución han puesto que puede haber matrimonio entre personas del mismo sexo, y de este modo se viola la fe, el orden natural y el de la razón.

Está claro que Dios hizo al varón para la mujer y a la mujer para el varón.

Incluso la profesión médica, que debe velar por la salud integral de las personas, ha asumido la tarea de mutilar realmente a las personas para que puedan hacer realidad esa idea de que el sexo que la naturaleza les asignó está equivocado. De este modo, nadie puede ser feliz.

Las cirugías de cambio de sexo proliferan hoy como instrumento puesto al servicio del movimiento transexual.

Al hablar del matrimonio de la Virgen María con San José, el cardenal dijo claramente que, en el momento de la Anunciación, María ya estaba casada con José, lo que demuestra que Dios dispuso su plan de salvación a través de una familia.

Preguntado sobre el misterio de la Pasión y Resurrección de Jesucristo, de la institución de los Sacramentos y de la centralidad de la Eucaristía para la Iglesia, Burke rechazó los argumentos esgrimidos contra el Sacerdocio por activistas laicos que reclaman una celebración de la Eucaristía sin necesidad de sacerdote ordenado.

Cristo no lo quiso así. Quiso que haya un varón consagrado que ofrezca la Sagrada Eucaristía por nosotros, por todos, para que podamos ser fortalecidos con el don de la vida divina, que es, además, prenda de vida eterna.

El cardenal se refirió al uso generalizado de la pornografía y lo puso en relación con las dificultades que afrontan hoy los padres de familia.

No hemos de buscar la gratificación inmediata de un niño que dice que te quiere, sino que hemos de buscar el bien a largo plazo de ese niño, lo cual requiere un adecuado aprendizaje.

Lo que importa es que cumplamos con nuestra responsabilidad ante Dios de ser buenos padres de familia.

Refiriéndose a la actividad demoníaca, Burke habló de los exorcismos y del aumento de la necesidad de exorcistas.

En el tiempo presente hay mucha actividad demoníaca.

Satanás nunca está tan contento que cuando pensamos que no anda cerca, porque entonces el daño que nos puede hacer es mucho mayor.

Hemos de tener los ojos bien abiertos para saber discernir lo que viene de Dios de lo que viene del diablo.

Lo que viene del diablo hemos de rechazarlo contundentemente, y lo que viene de Dios hemos de ponerlo en práctica con la ayuda de su gracia y la intercesión de la Mujer que con su pié destroza la cabeza del enemigo infernal: la Bienaventurada siempre Virgen María, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de la humanidad redimida por Cristo.

¿Por qué no nos hacemos el santo propósito de rezar el Santo Rosario todos los días, sea individualmente, en familia o en grupo?

¿Por qué no nos acostumbramos a rezar la oración a San Miguel Arcángel propuesta por el Papa León XIII en 1884?

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.

Sé nuestra defensa contra la perversidad y las asechanzas del demonio.

Que Dios le reprima, pedimos suplicantes.

Y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el poder que Dios te ha dado, a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén"