Este fin de semana ha servido para hacer balance de la Diada del 11 de septiembre. Podríamos resumirlo así: el enemigo ya no es España ahora es la ultraderecha, es decir, el espantajo de la ultraderecha, naturalmente española.
Oigan, menos mal que Pedro Sánchez y Salvador Illa habían normalizado el 'territorio'.
Lo más preocupante, la mitad de los detenidos por violencia en la Diada para que Cataluña se convierta en la tumba del fascismo, o así, eran menores de edad. Y esto significa algo terrible: no lo duden, habrá otro 'procés’.
Eso sí, ahora quienes cargan contra los insurrectos no son agentes de la policía nacional, son los Mossos: ¡Menos mal!