
Amancio Ortega Gaona (90 años) es el primer propietario de inmuebles del mundo, con un patrimonio que Forbes estimó hace unos meses en 25.000 millones de dólares (unos 21.600 millones de euros). Sin embargo, este último continuará moviéndose al alza porque acaba de cerrar la compra de un complejo de apartamentos en el exclusivo barrio de Marylebone, en Londres, por 175 millones de euros.
El hombre más rico de España, así como fundador y primer accionista de Inditex, posee distintos activos inmobiliarios en todo el mundo: edificios de oficinas, apartamentos, hoteles, centros logísticos, centros comerciales, etc. Un patrimonio en inmuebles que es posible, en gran parte, por los jugosos dividendos que recibe de Inditex y que invierte a través de su vehículo inversor, Pontegadea Inversiones, así como de las sociedades Partler 2006 y Pontegadea GB 2020. De hecho, Ortega es el mayor inversor dentro del Ibex 35 y también cuenta con inversiones en el sector de la energía que tanto le gusta: recientemente, ha tenido que salir de REN porque el Estado portugués quiere volver a tener la propiedad de sus redes eléctricas; pero mantiene participaciones en Redeia, Enagás y activos renovables. Además, cuenta con la gestora de puertos PD Ports y la compañía de cables submarinos de fibra óptica Telxius (la cual comparte con Telefónica y ahora está en venta).
El empresario leonés ha recibido alegrías de Pontegadea Inversiones, Partler 2006 y Pontegadea GB (que no forman parte de un grupo sino que son propiedad al 100% de Ortega), a la luz de sus cuentas de 2025 depositadas en el Registro Mercantil. Sus ingresos conjuntos han ascendido a 44.638 millones (+3,5%), su beneficio conjunto ha sido de 10.055 millones (+7,86%) y sus activos han alcanzado un total de 117.083 millones, frente a los más de 110.600 millones de 2024. Dentro de dichos activos, como ya se ha visto, los inmobiliarios son relevantes y las inversiones en los mismos se han movido al alza: la filial Pontegadea España ha contabilizado 2.090 millones en inversiones inmobiliarias; Partler 2006 otros 3.608 millones (1.447 millones en nuestro país); y Pontegadea GB 2020, otros 2.908 millones. Unas cifras que seguirán creciendo, como refleja la compra del complejo de apartamentos en Londres ya citada.
En paralelo, la tercera hija del hombre más rico de España, Marta Ortega Pérez, ha señalado, en una entrevista en Vogue: “No pretendo ser como mi padre, porque nadie lo será jamás. Es un orgullo haberle tomado el relevo en la empresa (en alusión a Inditex)”. Recuerden que se convirtió en presidenta no ejecutiva del líder mundial del textil el 1 de abril de 2022, sustituyendo a Pablo Isla (actual presidente no ejecutivo de Nestlé), y meses después de que Óscar García Maceiras se pusiera al frente del mando ejecutivo el 30 de noviembre de 2021 y esté respondiendo muy bien al cometido. No es la primera entrevista que ofrece Marta Ortega, fruto del segundo matrimonio de Ortega, el que contrajo con Flora Pérez, sino que a finales de marzo de 2023 ya habló en Financial Times… y quizás repetir en dicho medio hubiera tenido más lógica desde el punto de vista empresarial. Además, recuerden que le hicieron un reportaje en The Wall Street Journal meses antes de asumir la presidencia de Inditex.
Marta Ortega debería aspirar a ser como su padre, un buen empresario e inversor, que ha sabido rodearse de personas de confianza que han llevado a Inditex al liderazgo mundial del textil y le han hecho apostar a lo grande por el sector inmobiliario y también por otros sectores. Recuerden que su padre continúa siendo el primer accionista de Inditex, con una participación del 59,294% (un 50,010% a través de Pontegadea Inversiones); a quien le sigue su primera hija, Sandra Ortega Mera, con un 6,993% a través de la sociedad Rosp Corunna Participaciones Empresariales. En principio, Marta es la heredera de Inditex, pero también de Pontegadea... y cuando Ortega falte, la segunda podría reclamar dinero e inmuebles para salir de Inditex... o incluso la legítima de ella y de su hermano Marcos Ortega Mera (que padece parálisis cerebral). Sin duda, un complejo testamento todavía pendiente.
En su entrevista en Vogue, la presidenta de Inditex reconoce que su abuela materna es “la persona que más me ha marcado en la vida”, pues crio a ocho hijos y “jamás le importó de donde venía nadie ni a qué se dedicaba. Lo único que le interesaba era que las personas fueran trabajadoras y honradas”. Asimismo, ha referido que está en un gran momento: “Hago un trabajo con el que disfruto cada día y comparto jornada con profesionales increíbles. Poder dedicarme a esto en una ciudad que me permite estar cerca de los míos es un privilegio enorme. No solo de mis hijos (tiene tres -Amancio, de su relación con el jinete Sergio Álvarez; Matilda y Manuel, fruto de su matrimonio con Carlos Torretta), sino de toda mi familia, que me ayuda una barbaridad”. Además, le encanta no haber perdido el contacto con el mundo de la hípica.
Respecto a Inditex, Marta Ortega afirma que “no tenemos muchos cargos. Somos una empresa enorme, pero desde dentro no se siente así. La organización es muy plana. Al final formamos una gran familia y creo que ahí radica la magia. Conozco a todos los empleados del grupo, algunos desde hace décadas”. “Nuestro modelo está enfocado totalmente a la demanda. La clave reside en mantener un nivel de stock ajustadísimo y reducir los excedentes al mínimo. De esta manera, menos del 1% del producto se queda sin vender”, ha explicado. A pesar de las crecientes colaboraciones con diseñadores, fotógrafos y figuras de la cultura (entre ellos, el diseñador John Galliano, el fotógrafo Steven Meisel o el cantante Bad Bunny) en Zara “estamos muy lejos de querer ser una marca de lujo” y “no queremos cambiar la esencia de Zara. Nuestro objetivo es ofrecer un producto bien hecho que llegue al mayor número de personas posible”, y apostando en todo el grupo textil por seguir mejorarando las condiciones sociales y medioambientales de su cadena de suministro, con el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2040. Además, frente a quienes consideran la moda una actividad superficial, defiende su dimensión cultural y humana: “A veces se habla mucho de que la moda es frívola, pero yo creo que es algo profundamente humano [...] La moda está presente en la vida de millones de personas cada día. Es nuestra carta de presentación ante el mundo. Contiene una creatividad inmensa y exige una enorme sensibilidad”.












