Sr. Director:
Hace 400 años tuvo lugar la solemne dedicación de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, exactamente el 18 de noviembre de 1626. El Papa que dedicó la basílica fue Urbano VIII (+1644).
Esta basílica es una de las cuatro basílicas papales o basílicas mayores de Roma. No es la Sede oficial del Papa ni es la primera basílica de Roma, pues este honor lo ostenta la Archibasílica de San Juan de Letrán. Sin embargo, es la principal iglesia pontificia, ya que en ella se celebran la mayoría de las celebraciones presididas por el Papa, Obispo de Roma y Pastor Universal de la Iglesia.
Cuenta la historia y la tradición que San Pedro, tras la Ascensión de Jesús al cielo y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, ejerció el ministerio de la predicación durante unos treinta años, al cabo de los cuales viajó a Roma, la capital del Imperio.
En el año 64 de nuestra era, durante el reinado de Nerón, los cristianos fueron acusados del incendio de la ciudad, por lo que Pedro fue martirizado al igual que innumerables cristianos. Pedro no se sentía digno de morir en una cruz igual que su Señor y pidió que le crucificaran cabeza abajo. Esta crucifixión fue llevada a cabo cerca del obelisco egipcio que había en un extremo del circo de Nerón. Este obelisco fue traído desde la ciudad de Heliópolis por Calígula en el año 37 de nuestra era. Actualmente se encuentra en la Plaza de San Pedro de Roma y es venerado como testigo de la muerte del apóstol en la ciudad.
Los restos de Pedro fueron enterrados a las afueras del circo, en la Colina Vaticana, a menos de 150 metros del lugar de su muerte.
Años más tarde se construyó allí un santuario o cella memoriae, que casi 300 años después se convirtió en la antigua basílica de San Pedro.
En el año 1939, durante el papado de Pío XII, se llevó a cabo una investigación arqueológica en la cripta de la basílica, que permanecía inaccesible desde el siglo IX.
En diciembre de 1950, el Papa Pío XII anunció el descubrimiento de la tumba del apóstol San Pedro.
A finales del siglo XV, tras el período aviñonense, la basílica paleocristiana se encontraba bastante deteriorada y amenazaba con derrumbarse.
El primer Papa que consideró la reconstrucción fue Nicolás V en 1452.
En 1505, bajo el pontificado de Julio II, se reiniciaron las obras. El plan iniciado por este Papa fue continuado por León X, Adriano VI, Clemente VII, Paulo III, Julio III, San Pío V, Clemente VIII, León XI, Paulo V, Gregorio XV, Urbano VIII e Inocencio X.
La colocación de la primera piedra de la nueva basílica tuvo lugar en abril de 1506. El plan de construcción de Bramante fue cambiado y se optó por diseños inspirados en la tradicional planta basilical de cruz latina con un cuerpo longitudinal de tres naves.
El Papa Paulo III encomendó después la dirección de las obras a Miguel Ángel Buonarotti, quien retomó la idea de Bramante de planta de cruz griega.
La basílica se dió por concluida en 1626 y fue consagrada solemnemente por el Papa Urbano VIII, aunque todavía quedaban muchos detalles por terminar. Bernini proyectó la inmensa plaza de San Pedro y la famosa columnata. Encima de la fachada de la basílica se hallan las estatuas de once de los Apóstoles, San Juan Bautista y en el centro Jesucristo.
Bernini intervino, además, en la decoración del interior del ábside, como una fulgurante gloria en torno a un óculo con el símbolo del Espíritu Santo en forma de paloma, situando debajo un relicario con la Cátedra de San Pedro, sostenida por las gigantescas esculturas de cuatro grandes Padres de la Iglesia.
La fachada principal de la basílica fue construida por Carlo Maderno entre 1607 y 1614. Aquí se encuentra el Balcón de las Bendiciones, lugar desde donde el Papa imparte la bendición Urbi et Orbi.
Debajo del frontón central leemos la inscripción:
"En honor del príncipe de los apóstoles, Paulo V Borghese, Romano Pontífice Máximo, año 1612, séptimo de su pontificado"
El llamado príncipe de los apóstoles es San Pedro.
La fachada fue restaurada con motivo del gran jubileo del año 2000. La basílica cuenta con seis campanas y cinco puertas. El altar papal se encuentra en el crucero, situado bajo la cúpula, y está enmarcado por el baldaquino de San Pedro, obra de Bernini, construido entre 1624 y 1633. En la parte superior de los pilares que sustentan la cúpula leemos: "Desde aquí se esparce por el mundo la única y verdadera fe, aquí nace la unidad del sacerdocio"
Ahora han comenzado ya los actos y celebraciones por el 400 aniversario de la dedicación de esta hermosísima basílica.
Para los católicos, la figura del apóstol San Pedro es importantísima, pues sólo a él le dijo el Señor: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos" (Mt. 16, 16).
A San Pedro sucedieron los obispos Lino, Cleto, Clemente, Evaristo, Alejandro, Sixto, Telesforo, Higinio, Pío, Aniceto, Sotero, Eleuterio y así una lista que asegura la sucesión petrina (...) Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y en la actualidad León XIV, elegido el 8 de mayo de 2025 tras el fallecimiento de Francisco el 21 de abril de ese año.
El Santo Padre León es el 267 Papa de la Iglesia Católica.
A lo largo de la historia ha habido tres Papas de origen español: Dámaso I, Calixto III y Alejandro VI.
Así como Jesucristo fue enviado por Dios Padre y los Apóstoles fueron enviados por el mismo Jesucristo a llevar la buena noticia de la salvación al mundo entero, de modo parecido Cristo envía a todos los que creemos en Él a extender su Reino por toda la tierra.
La palabra apóstol significa enviado. Cada cristiano es un discípulo-misionero del Señor Jesús y de su Evangelio.
Para estar en plena comunión con la Iglesia Católica es necesario estar en comunión con el Romano Pontífice en materia de fe y costumbres.
Damos gracias a Dios por su Santa Iglesia y pidamos mantenernos siempre en comunión con ella.
Por otra parte y ya que viene a colación, cabe decir que el próximo 20 de marzo los Reyes de España serán recibidos en Roma por el Papa León en audiencia privada. Tras la audiencia, el Rey Don Felipe VI tomará posesión como Protocanónigo Honorario de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, un título que la corona española ostenta desde el siglo XVII y que el Rey Juan Carlos I asumió en 1977. El título es honorífico por tratarse de un laico, pero conlleva derechos y obligaciones. El cabildo, por su parte, asume la obligación de rezar por la salud y el alma de los monarcas españoles, y al Rey le es reconocido formalmente el papel de protector de la basílica en la que descansan los restos del Papa Francisco.
Debemos rezar por la Iglesia de Dios, por el Papa y por los sagrados ministros, por todos los fieles, por las vocaciones, por las misiones, por los miembros de la vida consagrada, por la vocación de todos los pueblos a la fe católica, por los gobernantes de las naciones y quienes les asisten, por los más pobres y por los descartados.
Debemos orar siempre los unos por los otros a fin de que Dios nos ayude y bendiga en todas las cosas.También hemos de orar por España y por todos los pueblos de la tierra.
Que María Inmaculada y el apóstol Santiago intercedan ante el Señor por nosotros y que todo sea para mayor gloria de Dios.










