Los islámicos de Jamenei imitan a los islámicos de Hamas. La Guardia revolucionaria de Irán se esconde detrás de sus mujeres e hijos, en sus domicilios. Como los gazaríes hicieron cuando perpetraron un atentado salvaje y luego corrieron a refugiare detrás de sus mujeres y sus niños.

Por de pronto, a pesar de sus bravatas frente a los norteamericanos, efectivos de la Guardia Islámica han sido enviados a sus casas. Ahí, rodeados de sus vecinos.

Porque lo peor del terrorismo es la cobardía. El terrorista nunca da la cara, nunca se enfrenta al enemigo, golpea y se esconde. Ni tan siquiera una guerrilla que se esconde en algún rincón ignoto.

Sí, la guerra terrorista es la guerra del siglo XXI, aún más repugnante que cualquier otro tipo de guerra.