Las centrales nucleares de Almaraz y Trillo se han reivindicado ante la cerrazón ideológica y la caradura de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, con unos muy buenos resultados de 2025, entre ellos, una producción de 22.900 gigavatios-hora (GWH) y haber evitado la emisión de 9 millones de toneladas de CO2. Así consta en los datos que ha publicado la sociedad Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), que es la que gestiona su operación.

En el caso de Almaraz, sus propietarias son Iberdrola, Endesa y Naturgy, que han pedido su prórroga hasta 2030. Un tema sobre el que está elaborando un informe el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), mientras Aagesen insiste en que es la única que ha pedido la prórroga, aunque el CEO de Endesa, José Bogas, ha planteado ir más lejos y alargar las centrales diez años, hasta 2045, mientras el presidente ejecutivo de Iberdrola, Ignacio S. Galán, quiere ir mucho más allá y habla de prorrogar todas las centrales a 60 años, e incluso a 80.

Todo esto en un contexto en el que está creciendo el clamor a favor de la nuclear, al que ya se ha sumado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Además, la guerra de Irán ha vuelto a poner de manifiesto que la nuclear da tranquilidad y es clave para garantizar la seguridad de suministro, unos precios asequibles de la electricidad, así como la autonomía e independencia energética de España y Europa.

En defensa de la central extremeña, destaca la plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al futuro’, y dentro de esta el colectivo ‘Mujeres por Almaraz’ ha logrado que les recibiera un miembro del Gobierno (Ana Redondo), tras los plantones de Sara Aagesen, Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Pedro Sánchez. Ahora, CNAT ha referido que 2025 fue un año excelente para Almaraz, con destacados resultados en seguridad laboral, protección radiológica, producción y ejecución de recarga. En concreto, produjo 15.370 GWh, evitando la emisión de 6 millones de toneladas de CO2 y no registró ningún accidente laboral, al tiempo que revalidó la categoría más alta de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO).

Desde el inicio de su funcionamiento y hasta el pasado 31 de diciembre, Almaraz ha producido 640.000 GWh de luz, lo que la convierte en la instalación de generación de mayor aportación al sistema eléctrico nacional. Dicha central cubre el 7% de la demanda eléctrica anual, lo que equivale al consumo de 4 millones de hogares. También es un motor para la economía de la región al emplear a 4.000 personas, a las que se suman 1.200 en las recargas de combustible. Tiene unos costes muy competitivos, sin embargo, su viabilidad económica se ve comprometida por la elevada carga fiscal que soporta y que supone más del 75% de sus costes variables.

A pesar de dicha carga fiscal, cada año se invierten unos 50 millones en la mejora, actualización y modernización de sus equipos. Por tanto, Almaraz está en las mejores condiciones técnicas para seguir operando, incluso hasta los 80 años de vida útil (2063), y así lo han podido comprobar recientemente una delegación de eurodiputados para valorar el impacto que tendría su cierre. Una prórroga que ya pide Galán y que no es descabellada porque la central de North Anna (Virginia, EEUU), gemela de Almaraz, cuenta ya con licencia para operar 80 años y en EEUU hay ocho reactores que tienen licencia para funcionar 80 años y unos 80 reactores que tienen licencia a 60 años y prevén solicitar su extensión hasta los 80 años.

En el caso de Trillo, sus propietarias son Iberdrola, Naturgy, EDP y Endesa; y actualmente se encuentra realizando su 38ª recarga de combustible. En 2025, sus resultados fueron también bastante buenos, al producir 7.500 GWh, evitando la emisión de 3 millones de toneladas de CO2, y aplicando flexibilidad operativa cuando la situación del mercado lo ha requerido.

La central nuclear castellano-manchega cubre el 3% de la demanda eléctrica anual, lo que equivale al consumo de 2 millones de hogares. En 2025, se han invertido 35 millones para la mejora, actualización y modernización de sus equipos, por lo que también está en buenas condiciones para seguir operando más allá de 2035, fecha para la que el Gobierno pactó su cierre hace siete años, en un contexto muy distinto al actual.

La central de Trillo genera 1.300 empleos, a los que se añaden otros 1.000 en periodos de recarga como el que afronta actualmente. Y su viabilidad económica también se ve comprometida por la alta carga fiscal, que supone más del 45% de sus costes totales.