
Cuando le entrevisté, allá por 2021, José Ruiz de Alda estaba muy contento, no por el trabajo bien hecho, que también, sino porque su hija Casilda, que acababa de cumplir seis meses, le había hecho entender mejor “la importancia de invertir para el futuro”.
Cinco años después, y tras haber emprendido una nueva aventura…con su propia firma de inversión, Core Value, para “desplegar al 100% mi filosofía de inversión, y ser 100% independiente”, nos explica, este mismo mes de marzo han lanzado CORE VALUE GLOBAL FI, tras haber hecho lo propio en 2025 con CORE VALUE FIL, que tantas alegrías le está dando.
-Se presenta a nuestros lectores, por favor. Por ejemplo: ¿de dónde viene y a donde va José Ruiz de Alda, profesionalmente hablando, claro está?
Vengo de unos años muy buenos en mi anterior proyecto, una etapa en la que pude adquirir una experiencia muy valiosa y profundizar mucho en el conocimiento del sector y del mercado. Fue un periodo de mucho aprendizaje y crecimiento profesional que me permitió consolidar una base muy sólida.
Ahora siento que estoy en el mejor momento posible de mi carrera para dar un paso más y por eso el año pasado lanzamos Core Value. Es una evolución natural después de todo lo aprendido, con la ambición de aplicar esa experiencia y seguir creando valor a largo plazo.
-Acaban de lanzar el fondo CORE VALUE GLOBAL FI, una réplica del CORE VALUE, ¿no es así?
Acabamos de lanzar el fondo CORE VALUE GLOBAL FI, que en esencia replica la misma filosofía y el mismo enfoque de inversión que seguimos en el CORE VALUE FIL, pero bajo la normativa de un fondo de inversión tradicional.
La razón principal para lanzarlo es que el FIL tiene un mínimo de inversión de 100.000 euros, lo que lo hace menos accesible para el público retail. En el último año hemos recibido mucha demanda de inversores interesados en nuestra estrategia, pero que no podían acceder al FIL. Con CORE VALUE GLOBAL FI buscamos precisamente eso: ofrecer el mismo estilo de inversión en un vehículo más accesible para un mayor número de inversores.
La reacción de las bolsas ha sido relativamente moderada si tenemos en cuenta la complejidad del conflicto, la potencial influencia económica que puede tener y, además, las valoraciones de partida de muchos mercados
-¿Cuál es su diagnóstico de la situación, dos semanas después del ataque de EEUU e Israel a Irán?
Partimos de una premisa muy clara: lo deseable es que los seres humanos dediquemos nuestros esfuerzos a cooperar, comerciar y prosperar juntos, no a guerrear. Las guerras, además de ser siempre un drama humano, son por definición perjudiciales para la economía global.
Dicho esto, es muy difícil hacer un diagnóstico definitivo a estas alturas. No sabemos cómo va a acabar el conflicto, porque depende en gran medida de los intereses de cada actor implicado y de hasta dónde estén dispuestos a llevar la situación.
Lo que sí estamos viendo es un cambio relevante respecto a las guerras del pasado. Tradicionalmente el líder era el último en caer en una guerra. Sin embargo, en los conflictos modernos está ocurriendo justo lo contrario: los líderes o las cúpulas de poder están entre los primeros objetivos. Lo hemos visto recientemente con la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, tras los ataques iniciales contra Irán, o en el caso de la detención de Maduro.
En cierto modo, esto introduce un elemento de skin in the game: quien toma las decisiones también asume un riesgo personal mucho mayor. Desde ese punto de vista, podría ser incluso positivo si sirve para que haya más contención y un mayor control a la hora de escalar los conflictos.
Nuestra impresión es que el episodio bélico como tal podría ser relativamente corto, sin embargo, la inestabilidad geopolítica que deja detrás probablemente dure más tiempo del que muchos anticipan hoy.
-¿Le sorprendió la reacción del mercado?
No, de hecho, las caídas iniciales no me sorprendieron. En mi opinión, las bajadas han sido relativamente moderadas si tenemos en cuenta la complejidad del conflicto, la potencial influencia económica que puede tener y, además, las valoraciones de partida de muchos mercados. El mercado parece estar descontando que tanto la guerra como el periodo de inestabilidad serán relativamente cortos.
El déficit público de EE. UU es muy alto y el gasto militar adicional lo aumenta aún más. La única salida sostenible es controlar el gasto, reducir el déficit y crear condiciones para el crecimiento económico, algo parecido a lo que plantea Milei en Argentina
-Si la situación se alarga, ¿habrá crisis energética?
Sí, si el estrecho de Ormuz se mantiene cerrado o funcionando con una fracción del tráfico habitual durante muchos meses, una crisis energética es inevitable. No hay forma de reemplazar a corto plazo los millones de barriles de petróleo que dejarían de llegar al mercado si ese flujo se interrumpe de forma prolongada.
El escenario sería todavía más complejo si empezaran a atacarse directamente activos de producción o si el conflicto escalara hacia una guerra con presencia de tropas sobre el terreno. En ese caso, el impacto sobre el suministro energético global podría ser aún mayor.
Dicho esto, creo que ese escenario extremo es poco probable. No parece que ni a Estados Unidos ni a China, principal apoyo de Irán, les interese que la situación escale hasta ese punto.
-¿Juega a favor, (si es que algo puede jugar a favor) que vamos hacia la primavera y habrá menos demanda de gas?
Si el estrecho de Ormuz se cerrara de forma prolongada, el shock de oferta sería de tal magnitud que ese factor sería prácticamente irrelevante.
-¿Cuáles serán en Europa los países más perjudicados, en el peor de los casos?
Los países más perjudicados serían aquellos más dependientes energéticamente del exterior. Las economías que importan una mayor parte de su energía son, lógicamente, más vulnerables a cualquier interrupción en el suministro global o a subidas bruscas de precios. Aunque a la larga acabaría afectando a todos por las derivadas de la situación.
-¿Puede Trump acabar de un plumazo con la situación, si las cosas se complican mucho a pesar de pedir a Irán la rendición incondicional?
Obviamente puede ayudar a que la situación termine, aunque no depende sólo de EEUU, Israel e Irán también tienen algo que decir.
-El ministerio de defensa de los EEUU está pidiendo dinero extra al Congreso porque, un misil guiado cuesta 4 millones de dólares, y esto está disparando el gasto público. Dicen que Besen se ha gastado, en estas dos semanas, cerca de 65.000 millones. ¿Hasta dónde puede conducir esta situación con el grave problema de deuda que tenemos?
Desde luego no ayuda. El déficit público de EE. UU. ya está muy alto y el gasto militar adicional lo aumenta aún más. A largo plazo, la única salida sostenible es controlar el gasto, reducir el déficit y crear condiciones para el crecimiento económico, algo parecido a lo que plantea Milei en Argentina con recortes del gasto y bajadas de impuestos.
Si se alteran rutas comerciales importantes puede haber problemas en las cadenas de suministro y en la producción industrial. Por ejemplo, alrededor del 10% del aluminio mundial procede del Golfo Pérsico
-Porque, esto no tiene nada que ver con lo ocurrido en Venezuela, ¿no es así?
No, no tiene nada que ver. En Venezuela parece que parte del propio régimen ha terminado entregando su propia cabeza, es decir, a Maduro, y colabora con EEUU. En Irán estamos ante un escenario completamente distinto.
-¿Qué precio tiene que alcanzar el petróleo para que nos haga perder los nervios? Recuerdo a nuestros lectores que, los futuros, a principios de esta semana llegaron a subir un 25% en una sola noche.
Hemos visto subidas muy fuertes, incluso del 25% en una sola noche en los futuros, pero si el estrecho se cerrara de forma prolongada el petróleo podría dispararse a niveles que sí afectarían seriamente a la economía mundial.
-¿A lo que hay que temer es a la evolución de la inflación y que esto provoque subidas de tipos, o a que las fábricas se paralicen y eso origine un frenazo económico?
Sí, ambas cosas. La energía es un factor inflacionario clave porque está presente en toda la economía. Si sube mucho el petróleo puede presionar la inflación y forzar subidas de tipos, pero además el mundo es un sistema muy interconectado: si se alteran rutas comerciales importantes durante tiempo, también puede haber problemas en las cadenas de suministro y en la producción industrial. Por ejemplo, alrededor del 10% del aluminio mundial procede del Golfo Pérsico.
No tenemos posiciones en el sector financiero de Estados Unidos, en parte por menor conocimiento y porque en algunos casos cotizaban con primas muy relevantes
-La FED se reúne los próximos 18 y 19 de marzo, con Powell de salida y Kevin Warsh designado oficialmente. ¿Qué hará con los tipos?
No lo sé, y la verdad es que tampoco le dedicamos mucho tiempo a ese tipo de decisiones de corto plazo. Como inversores value nos centramos en el valor de los negocios a largo plazo: su capacidad de generar beneficios, su posición competitiva y su crecimiento en el tiempo. Los movimientos puntuales de tipos pueden afectar al mercado en el corto plazo, pero no cambian demasiado el valor intrínseco a largo plazo.

-Decía Luis de Guindos hace unos días que las principales vulnerabilidades proceden de las “muy altas” valoraciones de los activos y de la visión “muy optimista” por parte de los mercados de la economía global, que “quizás no sea real”. Se trata de un diagnóstico que comparte muchos de ustedes ¿no?
Sí, en gran medida lo compartimos. Desde casi cualquier punto de vista las bolsas están en valoraciones exigentes, especialmente la de Estados Unidos. El mercado cotiza en múltiplos muy altos en términos históricos y, si miramos indicadores ajustados por el ciclo económico como el CAPE, está en niveles cercanos a 40, muy por encima de sus medias históricas. Eso sugiere que las expectativas del mercado son bastante optimistas.
-Por cierto, ¿se ha enfriado el suflé de las amenazas de EEUU a España?
No lo sé, son temas políticos y diplomáticos que desconozco. No confíe en la narrativa que vea en la prensa o en los discursos, puede que por los canales diplomáticos el tono y el mensaje sea otro.
-Hablemos del fondo Core Value Fil. ¿Tiene posiciones en el sector financiero de los EEUU? Porque… a Jamie Dimon le preocupan ‘las cucharas’ que está viendo en algunos bancos del país.
En realidad, no tenemos posiciones en el sector financiero de Estados Unidos, en parte por menor conocimiento y porque en algunos casos cotizaban con primas muy relevantes, como ocurre en parte de la industria de gestión de activos. Donde sí tenemos exposición es en Europa. Por ejemplo, tenemos posiciones como Alantra, un banco de inversión español en el que solo el valor de sus participadas y su posición financiera neta ya explican gran parte de la valoración actual en bolsa, o Antin Infrastructure Partners, donde vemos un potencial de crecimiento futuro interesante a precios que consideramos atractivos.
El mercado penaliza a Meliá porque no es ni un puro player hotelero, ni un puro propietario inmobiliario
-Hay dos empresas en su fondo que ahora están de actualidad, para bien y para mal, según el caso. Melia, que puede sufrir por las circunstancias, y Constellation Oil Service que acaba de salir de una situación complicada. La primera la conozco, por supuesto, la segunda no, perdone mi ignorancia
Meliá es una compañía hotelera española que, en nuestra opinión, tiene un valor real muy superior al que refleja hoy su cotización. La empresa cuenta con un patrimonio inmobiliario, sus propios hoteles, que ya por sí solo es muy relevante y, además, tiene un negocio de gestión hotelera con crecimiento y exposición a mercados muy atractivos.
Creemos que el mercado la penaliza porque no es ni un pure player hotelero asset-light ni un puro propietario inmobiliario. Ambos modelos suelen cotizar a múltiplos más altos, mientras que en el caso de Meliá, al ser una mezcla de ambos, ni se reconoce plenamente el valor de su patrimonio inmobiliario ni los retornos de su negocio de gestión.
Pensamos que hay vías claras para aflorar ese valor: por ejemplo, escindir el negocio inmobiliario en una socimi cotizada separada del negocio hotelero, o vender activos a precios de mercado y utilizar esos recursos para recomprar acciones que hoy cotizan con un fuerte descuento.
En cuanto a Constellation Oil Services, es un operador de plataformas y barcos de perforación submarina para la industria del petróleo. Creemos que tiene muy buenas perspectivas de negocio en los próximos años por el fuerte ciclo de inversión que se espera en el petróleo offshore. Además, cotiza a múltiplos muy atractivos frente a sus comparables, en parte por su menor tamaño, su menor liquidez en bolsa y su exposición casi exclusiva a Brasil.
-Volviendo a Meliá, ha dicho el presidente y consejero delegado, Gabriel Escarrer que, aunque España pueda atraer demanda turística por la inestabilidad en los países de Oriente Medio, "hay que cogerla con pinzas". ¿Está de acuerdo?
Un posible efecto de un conflicto en Irán es el desplazamiento de turismo desde Oriente Medio hacia otros destinos considerados más seguros, donde Meliá sí tiene presencia (Europa, Caribe o Sudeste Asiático). Este cambio de flujos podría aumentar la demanda relativa en algunos de sus hoteles.
Sin embargo, el impacto no sería necesariamente positivo en conjunto.
Si la guerra se prolonga, podría provocar una subida de precios del combustible, lo que suele traducirse en billetes de avión más caros y, por tanto, en una menor demanda turística
También existen posibles efectos negativos. Si la crisis se prolonga, puede afectar negativamente a la economía global y al turismo internacional. Además, podría provocar un encarecimiento del combustible, lo que suele traducirse en billetes de avión más caros y, por tanto, en una menor demanda turística.
Por tanto, aunque podría darse un efecto puntual de redistribución de turistas, a medio plazo un conflicto prolongado tiende a ser más negativo que positivo para el sector turístico en general, incluido Meliá.
¿Qué implica la reciente entrada de Stoneshield, inversor especializado en el sector inmobiliario, en Meliá con la compra de un 5% de su capital?
No es casualidad. Meliá cuenta con un patrimonio hotelero de primer nivel valorado en 5.285M€ a cierre de 2024, mientras que la compañía tiene una capitalización bursátil cercana a los 1.800M€ y una deuda asociada a los activos inmobiliarios de aproximadamente 760M€.
Además, Meliá dispone de un negocio de gestión hotelera que genera un EBITDA superior a 370M€, lo que pone de manifiesto el valor tanto de sus activos inmobiliarios como de su plataforma operativa. El descuento sobre el valor de sus activos es brutal desde cualquier punto de vista.
Por lo tanto, está comprando con un gran descuento un patrimonio inmobiliario hotelero de primer nivel, que incluye activos únicos como el Meliá Fénix en Madrid, el Meliá Palacio de Isora en Tenerife o el Paradisus Playa del Carmen en México.
-Usted asegura que “es mejor hacer pocas cosas y hacerlas bien” porque, usted apuesta por la concentración en las carteras, ¿no es así?
Creemos que sí, aunque cada maestrillo tiene su librillo. En nuestro caso pensamos que tiene sentido concentrar más peso en aquellas inversiones donde tenemos mayor convicción, porque es donde creemos que realmente podemos generar más valor para los inversores.
-¿No tienen ninguna empresa tecnológica? Sí es así, ¿por qué?
Sí, la tecnología es mucho más que el software, aunque muchas veces se asocie solo a eso. De hecho, hasta hace poco una de las mayores posiciones del fondo era Allfunds, una plataforma tecnológica de intermediación en el sector de la inversión. La compañía fue objeto de una OPA por parte de Deutsche Börse y por eso ya no forma parte de la cartera.
Siempre que llega un cambio tecnológico relevante suelen dispararse las expectativas. Dicho esto, el mercado no suele acertar bien quién será realmente el gran beneficiado de estas revoluciones
-Por cierto, se ha dejado de hablar de la hipotética burbuja de la IA. ¿Usted qué piensa que puede ocurrir?
Siempre que llega un cambio tecnológico relevante suelen dispararse las expectativas. Dicho esto, el mercado no suele acertar bien quién será realmente el gran beneficiado de estas revoluciones, por eso es importante ser cuidadoso cuando en los precios pesan expectativas muy altas. En el año 2000, por ejemplo, se pensaba que las telecomunicaciones serían uno de los grandes ganadores del crecimiento exponencial del tráfico de datos en internet y, sin embargo, han sido un sector con resultados pésimos durante las dos últimas décadas.
En cierto modo, el negocio de los centros de datos nos recuerda un poco a ese ejemplo, por la enorme necesidad de inversión y la rápida obsolescencia tecnológica que implica. Es lo que los americanos llaman never-ending capex: una industria que requiere invertir continuamente grandes cantidades de capital solo para mantenerse al día.
-Volviendo a los mercados, ¿estamos ante una oportunidad de compra más que de pánico?
Cuando se dan situaciones de pánico siempre suelen generarse oportunidades de compra, es uno de los momentos en los que el mercado se puede volver temporalmente ineficiente y nosotros tratamos de aprovecharlo. Dicho esto, en mi opinión las bolsas realmente no han reaccionado con pánico al evento de oriente medio, en cierto modo se descuenta que se resolverá pronto.
Como dijo el profesor Miguel Anxo Bastos: capitalismo, ahorro y trabajo duro. Esa ha sido, en gran medida, la fórmula del éxito de Occidente
-Para rematar, ¿algún consejo, comentario, para los políticos, los inversores o los empresarios, en este momento, que les pueda ser útil?
Utilizaré uno del profesor Miguel Anxo Bastos que creo que es válido para cualquiera: capitalismo, ahorro y trabajo duro. Esa ha sido, en gran medida, la fórmula del éxito de Occidente









