Sr. Director:
Se constata con frecuencia un hecho singular, como es el odio que conmueve los cimientos fundacionales que ha hecho posible lo que es aún Europa: el derecho romano, la filosofía griega y el mensaje del evangelio cristiano. Este odio se acentúa como consecuencia del invierno demográfico que se da en todos los países europeos. La emigración es un efecto, no la causa principal de esta crisis de Europa que podría ser irreparable. Desde una ideología que trata de imponerse desde el wokismo, se presenta el legado occidental de Europa como negación, especialmente cuando se analiza como leyenda negra el descubrimiento de América y la intensa labor de España. Se pretende fomentar desde Europa el odio hacia el cristianismo, que no solo lleva una desafección religiosa, sino que llega incluso a intentos claros y persistentes de acabar con la religión, principalmente con la Iglesia Católica: destrucción de iglesias y ataques continuos a los sacerdotes. La mofa contra Iglesia Católica ha tenido en los Goyas un ejemplo patético, en unas declaraciones de una actriz que se ha lamentado de que los jóvenes vuelvan a mostrar interés por los valores cristianos, y con osadía fruto del odio ha calificado blasfemamente a la Iglesia Católica como un chiringuito.
Este odio no solo se centra en el cristianismo en general, sino principalmente en la Iglesia Católica en particular. También se extiende el odio, contra la misma naturaleza de ser humano, que se considera como constructo sociológico que puede ser manipulada según la ideología wok, que llega a considerar al ser humano como un animal peligroso y un depredador universal, llegando afirmar que el planeta estaría mejor sin la presencia humana, se culpabiliza a la especie humana de todas las tragedias. Este odio contra Occidente especialmente contra Europa, se fomenta de forma absurda, afirmando que los éxitos de Occidente son vistos como fruto del azar, ignorando la gran tradición cultural fraguada en las instituciones de la Iglesia Católica como los monasterios donde se salvó la cultura clásica greco-romana-. Sin la inteligencia del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios hubiese sido imposible. Por lo que para que Europa se salve de su autodestrucción es necesario recuperar el Amor Providente en la creación. Como dice un prestigioso autor, Remí Brague; la Fe Cristiana no es una superestructura nebulosa o un artículo de lujo, sino el fundamento de nuestra existencia.









