
La fusión entre Paramount Skydance y ‘Warner Bros. Discovery’ (WBD) provocó un culebrón hace meses, sobre todo, por la puja entre Paramount y Netflix… que acabó ganando el primero. Ahora los grandes grupos audiovisuales que quieren unir sus caminos han señalado que se prevé un retraso en el cierre de la operación, que ha empezado a peligrar en EEUU por una demanda antimonopolio de fiscales generales de 12 estados de EEUU, en concreto, de 11 estados que tienen gobernadores demócratas y sólo uno (Nevada) republicano.
¿Casualidad? Por supuesto que no, y muchísimo menos si se recuerda al poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Friedrich Schiller, quien defendía que las casualidades no existen. No hay que perder de vista que el director ejecutivo de Paramount es David Ellison, hijo de Larry Ellison (el cofundador de Oracle, uno de los hombres más ricos del mundo… y amigo de Donald Trump).
Algunos ejecutivos involucrados en la citada fusión prevén que un juez ponga en pausa la operación porque los demandantes prevén que otorgue una orden de restricción temporal (TRO) por dos dos o tres semanas, según informa la CNN. Es cierto que no parece mucho tiempo, pero conviene recordar que Paramount mejoró las condiciones de su oferta, incluyendo, entre otras cosas: una multa trimestral que abonaría a los accionistas de WBD (o sea, la teleco AT&T y la antigua Discovery, dueñas del 71% y del 29%, respectivamente) si la compra no se concreta antes del 30 de septiembre, una compensación de demora diaria de 0,25 dólares/acción que incrementa el valor de la acción si el proceso se alarga desde el 30 de septiembre, una indemnización por bloqueo regulatorio, una comisión que cubre la rescisión del acuerdo con Netflix y la eliminación de hasta 1.500 millones en costes financieros potenciales ligados al canje de deuda. Por tanto, cualquier retraso en la fusión supondrá más dinero a pagar para Paramount, que ya parte de 110.000 millones de dólares (unos 96.500 millones de euros).
Desde Paramount se ha respondido que “cualquier intento de bloquear esta transacción socava los mismos principios que la ley antimonopolio está diseñada para promover: más competencia, más opciones para los consumidores y más oportunidades para los creadores y trabajadores”. Los 12 fiscales generales estatales que han presentado la demanda son demócratas, ¿casualidad?, en concreto, son los de los estados de California, Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nuevo México, Nueva York, Oregón, Washington y Nevada. En el caso del estado de Nevada se da la paradoja de que tiene un fiscal general demócrata, Aaron Ford, quien ya ha demandado alguna vez a la Administración Trump, y un gobernador republicano, el católico Joe Lombardo.
En su demanda, los fiscales aluden a que la fusión tiene implicaciones negativas sobre la competencia en el sector audiovisual y en el de la comunicación. El fiscal general de California, Rob Bonta, presume de encabezar el grupo de fiscales y señala que la fusión “conllevaría precios más altos, menor calidad y menos contenido para el cine y la televisión, perjudicando a las salas de cine, a los distribuidores de cable básico y, en última instancia, al público”. Y es que se quieren unir dos de las cinco principales distribuidoras de películas de Hollywood y dos de los cinco grandes propietarios de canales de televisión por cable, pasando a controlar casi un tercio de las películas en cartelera en EEUU y casi un tercio de la programación televisiva por cable, así como franquicias y películas exitosas como Harry Potter, Juego de Tronos, Star Trek o Misión Imposible.
Los 12 fiscales han señalado en un comunicado que la fusión reducirá la competencia, así como “la variedad, calidad y cantidad de contenido distribuido”. “En este país, nadie está por encima de la ley. Con esta demanda, California y los demás estados luchan por mercados libres y justos, no por mercados manipulados. En Estados Unidos no hay reyes, ni en el gobierno ni en la economía”, ha subrayado Bonta. Y cómo no, algunos de estos fiscales han cuestionado que el Departamento de Justicia diera una rápida aprobación a la fusión y lo hiciera sin condiciones, y llegan a referir que eso se debió a la relación cercana entre Trump y la familia Ellison. Además, han señalado que han presentado la demanda antimonopolio en nombre de los consumidores porque el Gobierno federal (o sea, Trump) está fallando en hacerlo.
Un contexto ante el que los demócratas y los progres aprovechan para intentar frenar una operación que ven como una amenaza de dar un giro a la derecha en el ecosistema audiovisual y mediático estadunidense. No hay que olvidar que más de 4.000 actores (incluido el progre, y ahora muy orgulloso de ser español en el Mundial, Javier Bardem) mostraron su rechazo, pero sirvió de poco. Los dos grupos que quieren fusionarse vienen de procesos de consolidación previos: Paramount Skydance surgió hace dos años de la unión de Paramount Global y la productora Skydance Media (fundada por David Ellison), mientras WBD surgió de la suma de Warner Media y Discovery en 2022.
Claro que la fusión entre Paramount y WBD no sólo afronta dificultades en EEUU, sino también al otro lado del océano Atlántico: en Reino Unido, la secretaria de Cultura, Lisa Nandy, ha afirmado que está “dispuesta a intervenir”. Aún no se sabe en qué sentido se pronunciará la Comisión Europea, que tiene hasta el día 22 para decidir y lo hará a través de la Dirección General de Competencia que tiene como responsable a la española Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva y comisaria de Competencia. A principios de mes, Paramount ofreció concesiones a Bruselas para lograr el visto bueno a su fusión con WBD.












