El miércoles 29 de julio, cumpliendo la tradición del BBVA el presidente, Carlos Torres, procedió a una revolución en su equipo directivo. Lo perpetró con las maletas hechas para las vacaciones de agosto. FG. sin embargo, solía dar el machetazo los viernes de dolores.
En Hispanidad, Pablo Ferrer sentenció entonces: "Que todo cambie... para que no cambie el presidente". Me ratificó en esa conclusión.
Fue una remodelación tan profunda como fallida. Profunda porque los cambios afectaron de lleno al Consejo de Dirección y porque superaron la veintena.
Fallida, porque el objetivo principal de Carlos Torres era su segundo el consejero delegado Onur Genç y su relevo por Javier Rodríguez Soler su hombre más próximo, que se considera su igual y que lidera la banca al por mayor del BBVA, conocida como CYB.
Torres ha tenido que mantener a Onur pero intenta puentearle con un equipo de dirección... que no ha nombrado el turco. Esta será la clave del BBVA en los próximos meses. Y ojo, el turco no lo hace mal... pero es turco
En la Vela, todo el mundo de vacaciones, sigue diciendo que el presidente no se atrevió a despedir a Genç porque lo evitó, de nuevo, Recep Erdogan, pero como es es información de difícil contraste, dejémoslo en el terreno de las elucubraciones.
A ver si resumimos la cuestión: Carlos Torres no se ha atrevido a acabar con Onur Genç, mientras Javier Rodriguez Soler le exige que le nombre CEO... y exhibe músculo. Los resultados de banca al por mayor se han publicitado como nunca desde el BBVA, acompañados de varios premios de Rodríguez Soler en las revistas internacionales más prestigioso del sector, como The Banker.
Lo de la directora financiera, Luisa Gómez Bravo no se entiende. Era la candidata idónea para número 2, incluso número 1, y ahora, le arrebata Dirección financiera. De todas formas, se ha ido como una señora: con la verdad y sin una palabra de queja
En el entretanto, el presidente del BBVA da carpetazo a la era FG. Él fue nombrado por FG pero prefiere seguir como presidente.
Eso sí, a muchos de los cesados les quita los galones pero les mantiene el sueldo. Ha tenido que mantener a Onur pero intenta puentearle con un equipo de dirección... que no ha nombrado el turco.
Un puenteo en toda regla, pero eso no puede acabar bien. Además, no es justo, por cuanto, como siempre hemos insistido en Hispanidad, Genç no lo ha hecho mal como consejero delegado. Es más, lo ha hecho bastante bien. Ha demostrado saber mandar y saber obedecer a una estrategia... pero es turco y, además, la historia de la compra del Garanti no figura entre los capítulos más grandiosos de la era reciente del BBVA.
Más: lo de la directora financiera, Luisa Gómez Bravo, no se entiende. Era la candidata idónea para número 2, incluso número 1, y ahora le arrebata la Dirección Financiera. De todas formas, se ha ido -aunque se queda- como una señora: con la verdad y sin una palabra de queja. Y eso que brillaba exponiendo los resultados y reclamada por los periodistas.
Otrosí: Carlos Torres ha orillado a Paul García Tobin, el periodista que ha logrado mantener la confianza de FG y de Torres, cuestión harto compleja. Su desastre comunicativo con motivo de la OPA del Sabadell le supuso una supuesta patada hacia arriba con destino a Recursos Humanos. Pero hoy, lo cierto es que es otra víctima de la OPA, con pena ejecutada el 29 de julio.
Pero repito: Carlos Torres sabe cesar sin cesar: te descabalgo pero no pasarás apuros a final de mes... ni a mediados... ni a principios y no sufrirás humillación pública.
Otrosí: Carlos Torres ha orillado a Paul García Tobin, el periodista que ha logrado mantener la confianza de FG y de Torres
Ahora bien, la historia de Onur Genç no ha terminado. Para Torres, la aventura turca es un lapso en el la historia del BBVA que nunca debió producirse y, en todo caso, el principal objetivo actual del presidente del BBVA es... mantenerse como presidente del BBVA, de donde ya debió dimitir tras fracasar en la OPA sobre el Sabadell.
Y recuerden, ahora Torres intenta absorber al Sabadell, por las buenas. Lo tiene difícil pero demuestra que necesita cerrar la herida de su fracaso catalán. El principal responsable del fracaso sobre la opa del BBVA fue el Gobierno Sánchez, ciertamente, pero él tampoco se lució en exceso.
Y ahora, sólo le queda, decirle a Rodríguez Soler que tenga paciencia.











