La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) se ha mostrado optimista respecto al próximo verano en sus previsiones, a pesar de que tiene cierta cautela por el entorno geopolítico actual con la guerra de Irán. Este es uno de sus retos, así como la subida de tasas por parte de AENA.

Tras un buen invierno, en el que las aerolíneas han tenido un mayor crecimiento de su actividad en la carga aérea (+8%, hasta casi 718.000 toneladas de mercancías) que en pasajeros (+3,7%, a 140 millones), han programado 258,8 millones de asientos para el próximo verano, lo que supone un 5,7% más respecto a la pasada temporada estival. Un optimismo en el que también ha influido la buena evolución del tráfico aéreo en lo que va de año, con 65,63 millones de pasajeros acumulados, lo que representa un 3,2% más respecto al mismo período de 2025.

“Estas buenas cifras debemos llevarlas con cierta cautela ante el encarecimiento del queroseno, y la incertidumbre que genera la situación geopolítica”, ha señalado el presidente de ALA, Javier Gándara, quien además es director de Políticas Públicas de la aerolínea low cost británica easyJet y su director general para el Sur de Europa. Un queroseno que ya ha duplicado su precio respecto a los que tenía antes de que estallara el conflicto en Oriente Medio el pasado 28 de febrero, el cual ha provocado una muy alta volatilidad del precio del combustible, y este último supone cerca del 30% de los costes operativos de las compañías aéreas. Por ello, pese a las previsiones optimistas, se guarda cierta cautela, así como la capacidad de adaptación de las estrategias para mantener la rentabilidad. Eso sí, hay aerolíneas que están logrando mitigar el impacto en el corto y el medio plazo gracias a los contratos de cobertura.

Gándara ha señalado que en España no se prevén problemas de suministro de queroseno de aviación, pues está en una situación relativa mejor que los países de nuestro entorno porque más del 80% que se consume aquí se produce en las refinerías españolas. “Aun así, esta circunstancia no inmuniza a España de posibles afecciones en los vuelos desde otros lugares hacia nuestro país, en el caso de que otros países tuviesen problemas si el conflicto se extendiese en el tiempo”, ha explicado. Además, ha recomendado que “los viajeros que aún no han adquirido sus billetes valoren hacerlo lo antes posible para beneficiarse de las mejores condiciones”.

Aparte del reto de la guerra de Irán, las aerolíneas enfrentan otro: la subida de las tasas aeroportuarias por parte de AENA. Recuerden que estas ya se incrementaron un 6,44% a partir del pasado 1 de marzo, pasando de 10,35 euros por pasajero a 11,02. Asimismo, el gestor aeroportuario que dirige Maurici Lucena (recientemente renovado) ha propuesto volver a subir dichas tasas un 3,8% anual para el periodo 2027-2031, por lo que el ingreso máximo anual por pasajero se situará en 12,69 euros en 2031, algo que rechazan las aerolíneas (especialmente Ryanair), que piden una rebaja anual del 4,9%.

En paralelo, a pesar de que no se prevén problemas de suministro de queroseno de aviación en nuestro país, ALA apuesta por avanzar hacia la soberanía energética con incentivos a la producción y el consumo de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés), donde España “tiene una oportunidad estratégica para liderar su producción en Europa”, ha afirmado Gándara, gracias a la disponibilidad de materias primas como residuos sólidos urbanos, biomasa o residuos vegetales, junto con un elevado potencial en energías renovables. Eso sí, para materializar dicha oportunidad se necesita apoyo que permita escalar su desarrollo y reducir su coste (actualmente es entre tres y seis veces superior al del queroseno convencional), así como “una apuesta decidida y coordinada entre el sector público y privado”. 

Respecto a la cogestión de los aeropuertos con las autonomías, que Lucena ha descartado, Gándara ha referido que “es un tema ajeno a nosotros” y lo deberán decidir sus accionistas (entre ellos, el Estado español, que controla el 51% a través de Enaire). “Nosotros no entramos en el modelo de propiedad o gestión de AENA”, ha continuado, añadiendo que sus aeropuertos “están muy bien gestionados”.