El Gobierno argentino le ha robado YPF a la empresa española Repsol. Se lo ha robado, además, en un alarde de demagogia, de Cristina Fernández.

De demagogia y de soberbia, porque mientras ella hablaba los argentinos entraban por la fuerza en la sede de Repsol y humillaban a todos los directivos -españoles y argentinos- a gritos de "que vuelen los gallegos". Un espectáculo de república bananera. Y nos no engañemos, jaleado por la mayoría.

Ahora se asegura, en Europa, en Estados Unidos y en España, que la comunidad internacional toma buena nota del expolio y condenará a Argentina al aislamiento. Sólo hay un problema: la comunidad internacional no tiene memoria, sólo intereses coyunturales.

En cualquier caso, el mal ya está hecho, los malos han ganado y los buenos han perdido. Al final, Antonio Brufau tendrá que buscar, quiera o no, una nueva operación corporativa. Es injusto, pero así es. El Gobierno argentino lo sabe y actúa con el cinismo propio del peronismo.

Y la comunidad internacional no tiene memoria. Sobre todo, porque no es comunidad.

Eulogio López

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