• No obstante, la banca acreedora ya no se fía de él.
  • El dueño de Damm acordó inicialmente una aportación de 1.000 millones de euros, pero en el papel que presentó finalmente, esa cantidad se redujo a 700 millones, sin el consentimiento de la banca.
  • El consorcio Damm–Luxempart necesita el apoyo del 51% de los acreedores antes del martes 15 de abril.
  • La banca acreedora ya controla el 45%.
  • Pescanova necesita al menos 20 millones de euros este mes para seguir funcionando.

El martes 15 de abril se acerca y las negociaciones entre Demetrio Carceller y la banca acreedora se aceleran para lograr un acuerdo. Lo cierto es que, tras engañar a las entidades financieras -con su consiguiente cabreo-, la posición de Carceller se ha debilitado. Por eso, ahora no le queda más remedio que negociar a la baja, es decir, aceptar una mayor aportación o, si se quiere, una quita menor.

Como recordarán, el dueño de Damm acordó inicialmente con la banca acreedora una aportación de 1.000 millones de euros, pero finalmente, en el papel que presentó, esa aportación se redujo a 700 millones de euros. Por supuesto, sin el consentimiento de las entidades financieras. Entidades que ahora, durante esta segunda negociación, ya no se fían de Carceller.

En cualquier caso, el consorcio Damm–Luxempart necesita el apoyo del 51% de los acreedores para que salga adelante el convenio de acreedores. Y lo necesita antes del próximo martes 15 de abril. De momento, la banca acreedora ya controla el 45%.

Y a todo esto, la compañía necesita, al menos, 20 millones de euros este mes para seguir funcionando, según Deloitte.

Pablo Ferrer

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