Florentino intenta un aliado a la desesperada para echar a Galán



La constructora está asfixiada por la deuda... y su presidente también. El próximo año vencen 5.500 millones de euros sobre una deuda bruta de 17.300 millones. Lo más costoso: el por ahora estéril pulso con Iberdrola. Juan y Carlos March buscan un acuerdo con la eléctrica pero Galán se niega a absorber ACS.

Los resultados de ACS correspondiente al tercer trimestre mantienen la tónica habitual del primer grupo constructor español: un apalancamiento excesivo producto, sobre todo, de la lucha, ya casi cuatro años de batalla, entre Florentino Pérez e Ignacio Galán por el control de Iberdrola. En pocas palabras, hablamos de una empresa apalancada que no crece en construcción y que ahora se ve obligada a vender activos, a veces malvender, como ocurre con su división de Renovables para pagar la deuda bancaria.En el informe de resultados del tercer trimestre de 2011, ACS ha comunicado una posición de deuda neta de 9.700 millones de euros, que se desglosa en 17.300 millones de euros de deuda bruta y 7.600 millones de euros de tesorería y efectivo. Dentro de este endeudamiento no se consideran los 3.700 millones asociados a deuda de activos renovables, cuya venta se ha anunciado pero no se ha materializado, líneas de transmisión y concesiones.



Pero hay más. Durante el año 2011 ACS ha tenido que refinanciar 6.000 millones de su deuda: en febrero de 2011, ACS suscribió (a través de su sociedad Residencial Monte Carmelo) la refinanciación de los 2.100 millones de deuda asociada a la adquisición de acciones de Iberdrola hasta diciembre de 2014. Iberdrola sigue siendo el gran problema: el pasado mes de junio ACS suscribió una extensión del contrato de "equity swap" en Iberdrola por 2.400 millones. En dicho acuerdo se mantienen las condiciones de dicho contrato y se prolonga su duración hasta marzo de 2015 (vencimiento anterior en marzo de 2012). Por último, también durante el mes de junio ACS llegó a un acuerdo con UBS para la ampliación del contrato del préstamo de 900 millones para la financiación de la compra de acciones de Iberdrola (nuevo vencimiento en junio de 2014).



A eso hay que añadir otras dos notas de endeudamiento: el día 27 de octubre ACS (a través de su sociedad Cariátide) suscribió un contrato para la refinanciación del préstamo sindicado para la adquisición del paquete inicial de acciones de Hochtief, hasta julio de 2015, por un importe que asciende a 602 millones. Y en este momento Florentino Pérez se encuentra en negociaciones para la refinanciación adicional de 2.400 millones de euros (1.600 millones de crédito sindicado de la matriz con vencimiento en julio de 2012 y 800 millones de crédito sindicado Urbaser con vencimiento en mayo de 2012). ACS espera completar las negociaciones con anterioridad al cierre del primer trimestre del próximo año.



En definitiva, una gestión basada en el apalancamiento y en la compraventa, no en los resultados recurrentes. ACS está sobre endeudada y para salir del atolladero Pérez le aplica una cura de adelgazamiento.



Y entonces es cuando a los March se les termina la paciencia. Los mallorquines están convencidos de que hay que llegar a un acuerdo con Galán y que Pérez se ha tomado la batalla contra Sánchez como una cuestión personal... que le está saliendo muy cara a ACS. Lo malo es que no pueden vender su participación en la eléctrica -un 7%, el resto son derechos- porque sólo obtendrían una enorme minusvalía. De ahí surgió la idea marciana de una absorción de ACS por Iberdrola, opción que apoya Rodrigo Rato -prestamista de ACS y accionista de Iberdrola- y que ha sido encargado al gran muñidor Martías Cortes. Rato está preocupado por la deuda de ACS y el principal prestatario, el BBVA, también.



Pero ahora sin mucho éxito, dado que Galán asegura que con eso sólo se conseguiría que los March, propietarios de más del 20% de ACS afloraran como principales accionistas de Iberdrola. Y Galán ya les tuvo de accionistas en Airtel.



Mientras, Pérez busca a la desesperada un último intento para vencer a Galán: un socio -Bankia o BBK, o una extranjera- con el que unirse. Lo malo es que hasta ahora nunca le ha salido bien el intento. Por otra parte, cuando se dice que Pérez es el segundo accionista de ACS se olvida que su participación -lo que no les ocurre a los March- está apalancada. Vamos, que el problema de la deuda es de ACS pero también de Florentino Pérez.



Siempre le quedará el Real Madrid.



Eulogio López [email protected]